Emmanuel Carrère escribe en primera persona, utiliza episodios de su propia vida y convierte incluso las zonas más complejas de su familia en literatura. Sin embargo, para el francés, escribir sobre sí mismo nunca ha significado necesariamente que él sea el verdadero objeto de sus libros. “No sé si escribo de mí mismo para comprenderme mejor o comprender mejor lo que no soy”, reflexionó durante su paso por Santiago.
El escritor participó este martes de la Cátedra Abierta en Homenaje a Roberto Bolaño, organizada por la Universidad Diego Portales, donde conversó con el escritor y académico Rafael Gumucio. La actividad convocó a un público que rebasó la capacidad del espacio y contó entre sus asistentes con figuras como el expresidente Gabriel Boric, la exministra Ximena Aguilera, Javiera Parada, Agustín Squella, Pepe Auth y Antonio Walker.
Fue la segunda visita de Carrère a Chile y tuvo como motivo central la presentación de Koljós, su último libro.
Koljós: un duelo que Carrère no escribió desde la tristeza
La muerte de sus padres funciona como uno de los puntos de partida de Koljós, donde Carrère vuelve a explorar su historia familiar y particularmente la figura de su madre, la historiadora Hélène Carrère d’Encausse. Markdown pegado El autor describió aquel cambio en su vida como una “suerte de convulsión psíquica”.
Sin embargo, al momento de escribir, encontró una tonalidad diferente de la que podría esperarse de una obra nacida del duelo. “Es un libro de duelo, pero no es un libro de duelo con tristeza, o tal vez sí, pero es una tristeza dulce, fue más bien escrito con una energía jovial”, explicó.
El resultado incluso sorprendió al propio Carrère. “Hay gente que tiene predisposición a ser feliz, que vive su vida plenamente con alegría. No es mi caso. Entonces, estuve sorprendido con la tonalidad del libro, tan feliz de todos estos recuerdos que afloraron”, sostuvo. La experiencia también reafirmó una convicción sobre su oficio: “Para que un lector disfrute un libro es necesario que el autor también lo disfrute”.
“Uso lo que soy para tener un pequeño acceso a lo que no soy”
La conversación avanzó desde Koljós hacia una de las características más reconocibles de la obra de Carrère: la denominada “literatura del yo”.
El francés puso en duda que utilizar la primera persona implique necesariamente escribir para comprenderse a sí mismo. “En otros de mis libros soy un testigo, y si hablo en primera persona es para hablar de nosotros, de otros aspectos de la vida que no comprendo”, explicó.
Desde esa perspectiva, el “yo” funciona como una herramienta para intentar acercarse a experiencias ajenas. “El mundo se divide en dos cosas. En lo que es uno y lo que no es uno. Es binario, pero es así”, señaló.
Luego sintetizó su método: “Uso lo que soy para tener un pequeño acceso a lo que no soy”. Carrère aseguró que intenta desenvolverse en aquella frontera mediante lo que terminó identificando como una “disciplina de retratos”. “Tengo la impresión de establecer retratos, retratos de personas muy variadas, algunos se me parecen, otros no y también hay algo de autorretrato”, agregó.
Emmanuel Carrère y su particular experiencia con un psiquiatra
Entre las reflexiones literarias también apareció una anécdota relacionada con el psicoanálisis.
Carrère recordó que dejó de acudir a un psiquiatra después de leer uno de sus libros. La experiencia dio paso a una crítica hacia cierta escritura especializada: “Muchos libros de psicoanalistas son con mucha jerga, está muy mal escrito y cuando está mal escrito tengo tendencia a pensar que está mal concebido, que está mal el pensamiento”.
La excepción que destacó fue Sigmund Freud. “Freud era un tremendo escritor narrativo. A veces dice cualquier cosa, pero siempre es apasionante”, afirmó.
Para Carrère, los relatos de los casos de Freud poseen la capacidad de “excitar el espíritu constantemente”.
Gabriel Boric asistió a la presentación de Emmanuel Carrère
El encuentro en la UDP reunió además a distintas figuras del mundo político, académico y cultural.
Entre ellas estuvo el expresidente Gabriel Boric, junto a la exministra Ximena Aguilera, Javiera Parada, Agustín Squella, Pepe Auth y Antonio Walker. La actividad cerró una visita en la que Koljós ocupó un lugar central: un libro donde Carrère regresa a sus padres, sus recuerdos y su propia historia, pero siguiendo la misma lógica que explicó en Santiago.
Escribir desde aquello que conoce —él mismo— para intentar acercarse a todo aquello que está fuera de él.
