Miles de kilómetros cuadrados cubiertos de flores en medio de uno de los paisajes más áridos del país. El Desierto Florido de Atacama se prepara para una de sus floraciones más abundantes de las últimas tres décadas, luego de las lluvias registradas durante el invierno en el Norte Chico.
La directora ejecutiva de CONAF, Aída Baldini, explicó en Concierto Valor que el fenómeno podría extenderse por unos 17.000 km², involucrando además a tres parques nacionales.
Pero la magnitud territorial no será la única particularidad. El agua habría conseguido llegar hasta especies geófitas ubicadas a mayor profundidad, permitiendo una brotación que podría aumentar considerablemente la diversidad de flores visibles esta temporada.
Un fenómeno de 17.000 km²
El Desierto Florido ocurre cuando las condiciones de precipitaciones permiten la germinación y brotación de especies que permanecen bajo el suelo esperando las condiciones adecuadas.
Para Baldini, la proyección de este año anticipa un espectáculo natural especialmente significativo. “Este fenómeno no podemos perderlo de ninguna manera [...] es realmente uno de los fenómenos más lindos que tenemos en el país”, afirmó.
La directora ejecutiva de CONAF lo describió incluso como un “verdadero milagro”. “Vamos a tener miles y miles de kilómetros cuadrados de flores”, adelantó.
Las estimaciones abordadas durante la conversación apuntan a aproximadamente 17.000 km² de extensión, convirtiendo esta temporada en una de las más importantes de las últimas tres décadas.
El agua llegó hasta especies más profundas
La explicación detrás de la variedad esperada se encuentra bajo la superficie.
Las precipitaciones del invierno no solamente entregaron las condiciones para que aparezcan las especies más habituales, sino que habrían conseguido penetrar suficientemente en el terreno para alcanzar otras que permanecen a mayor profundidad. “Este año ya estamos hablando de geófitas que están a mayor profundidad, que les llegó agua y que son capaces de brotar”, explicó Baldini.
Eso podría modificar también la diversidad observable durante la floración. “Por lo tanto, la variedad de flores que vamos a tener va a ser muy importante”, agregó.
El fenómeno atraerá inevitablemente a visitantes hacia las zonas donde se concentre la floración. Y precisamente por su magnitud, CONAF prepara medidas para proteger el ecosistema.
Fotos sí, flores no
Entre las acciones contempladas se encuentra el refuerzo de guardaparques y la demarcación de senderos para ordenar el desplazamiento de quienes lleguen a observar el Desierto Florido.
La recomendación central es sencilla: mirar, fotografiar y disfrutar el fenómeno sin intervenirlo. “Llévense un tremendo recuerdo del desierto florido, llévense muchas fotos, pero por favor no se lleven una flor, no se lleven una semilla”, pidió Baldini. También está prohibido circular con vehículos sobre sectores floridos, abandonar basura o extraer especies.
Otro punto especialmente importante es el ingreso de animales domésticos. “Está absolutamente prohibido, no solo para el desierto florido, sino que en general en las áreas silvestres de nuestro país [...] el ingreso de mascota o de fauna exótica”, recalcó.
La preocupación responde a experiencias anteriores en las que la llegada masiva de visitantes también generó daños en sectores donde se desarrollaba el fenómeno.
Parques nacionales como motores de las economías locales
La floración coincide además con la conmemoración de los 100 años de protección de parques nacionales en Chile.
Baldini destacó que conservar estas áreas no significa mantenerlas desconectadas de las comunidades que las rodean. Por el contrario, su atractivo puede generar actividad turística y económica en los territorios. “Cada unidad de área silvestre protegida [...] son verdaderos polos de desarrollo turístico donde los turistas llegan”, explicó.
La llegada de visitantes puede beneficiar servicios, comercio y otras actividades vinculadas al turismo. “Se va haciendo una economía local alrededor de estas áreas que es muy importante para todas las comunidades”, agregó.
De 3.000 a 7.000 kilómetros de cortafuegos
La preparación de CONAF también mira hacia el verano y el riesgo de incendios forestales.
Una de las principales medidas será más que duplicar la extensión de cortafuegos, pasando de los 3.000 kilómetros realizados anteriormente a unos 7.000 kilómetros. “Sabemos que esto es una inversión que se traduce en protección de vidas humanas y de naturaleza”, señaló Baldini.
A ello se suma un programa de reducción de combustible mediante quemas prescritas, realizadas bajo condiciones controladas y en jornadas que permitan una adecuada ventilación, además de adelantar la preparación de brigadistas. El desafío inmediato, sin embargo, estará en proteger un fenómeno que promete transformar temporalmente el paisaje del norte del país.
Con una extensión proyectada de 17.000 km² y especies capaces de brotar desde mayores profundidades, el Desierto Florido podría entregar una de sus postales más extraordinarias en 30 años. Y el mensaje de CONAF para quienes quieran presenciarlo es igualmente claro: el mejor recuerdo debe volver a casa en una fotografía, no arrancado del desierto.
