La incorporación de Chile al Escudo de las Américas abre una nueva discusión sobre el equilibrio que deberá mantener el país entre sus relaciones de seguridad con Estados Unidos y sus vínculos comerciales con China.
La iniciativa, impulsada por Washington para coordinar acciones contra el crimen organizado, contó con la participación del Presidente José Antonio Kast durante su visita a Nueva York por la Asamblea General de Naciones Unidas.
En conversación con Concierto Valor, el analista internacional y académico de la UDD Guido Larson advirtió que la iniciativa también debe examinarse en el contexto de la competencia geopolítica entre ambas potencias.
Guido Larson
A su juicio, la decisión de Chile plantea una pregunta que va más allá de la seguridad regional: cómo participar en una alianza promovida por Estados Unidos sin desconocer la importancia económica que tiene China para el país.
El objetivo geopolítico detrás del Escudo de las Américas
El Escudo de las Américas fue presentado como una instancia de coordinación regional frente al crimen organizado. La Cancillería chilena confirmó la adhesión del país y su participación en la reunión realizada en Nueva York.
Sin embargo, Larson sostuvo que la iniciativa también puede interpretarse como parte de la estrategia estadounidense para limitar la influencia de China en América Latina. “No hay que verlo solamente como una suerte de paraguas regional hemisférico bajo el guiño de seguridad, sino también como un intento de arrastrar al hemisferio bajo subordinación norteamericana para evitar la penetración china”.
Se trata de una interpretación geopolítica del académico, que amplía la discusión desde la cooperación policial hacia las relaciones de poder entre las principales economías mundiales.
Larson también planteó interrogantes sobre los costos y la gobernanza del mecanismo, aspectos relevantes para determinar las obligaciones que asumirían los países participantes.
Al mismo tiempo, reconoció que la participación de los vecinos de Chile introduce otra dimensión en la decisión. “Cabe hacerse la pregunta de si Chile puede quedar fuera de un paraguas de seguridad hemisférica que contiene a Argentina, a Bolivia y a Perú”.
La discusión, por tanto, no se reduce a participar o mantenerse al margen. Esta también involucra las condiciones bajo las cuales Chile se integra y el margen de autonomía que conserva en sus relaciones internacionales.
China concentra más de un tercio de las exportaciones chilenas
El principal desafío aparece al observar los vínculos económicos del país.
De acuerdo con la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales, China recibió el 36,8% de las exportaciones chilenas durante 2025, manteniéndose como el principal destino de los envíos nacionales. Estados Unidos también figura entre los principales mercados para los productos chilenos.
Estas relaciones comerciales explican por qué las decisiones de política exterior pueden tener implicancias que exceden el ámbito diplomático.
Larson sostuvo que Chile debe reconocer con mayor claridad los riesgos de desenvolverse en un escenario internacional marcado por la competencia entre Washington y Beijing. “Chile no ha sido suficientemente transparente frente a la opinión pública para declarar y afirmar de que en esta competencia hegemónica por el poder mundial nadie realmente está completamente impermeabilizado, ni siquiera Chile”.
El académico no planteó que la adhesión al Escudo implique automáticamente un perjuicio comercial. Su advertencia apunta a que Chile no puede dar por hecho que sus decisiones de seguridad y sus relaciones económicas permanecerán completamente separadas de la disputa entre ambas potencias.
El debut del Presidente Kast ante Naciones Unidas
La entrevista también abordó el primer discurso del Presidente José Antonio Kast ante la Asamblea General de la ONU.
Durante su intervención, el mandatario expuso las prioridades de su Gobierno, abordó desafíos regionales, respaldó el multilateralismo y promovió la candidatura de Valparaíso para albergar la Secretaría del Acuerdo BBNJ. Este, vinculado a la conservación de la biodiversidad marina fuera de las jurisdicciones nacionales.
Larson destacó que el Presidente planteara la necesidad de revisar el funcionamiento de los organismos internacionales, particularmente el Consejo de Seguridad. “Haber al menos mencionado que la posición de Chile es una que es coherente [...] que uno de los grandes problemas tiene que ver con la manera en que opera el Consejo de Seguridad, fue en ese sentido asertivo”.
No obstante, cuestionó la proporción del discurso dedicada a asuntos internos de Chile. “Sobredimensionó el aspecto doméstico, dedicó a mi modo ver muchos minutos a la historia de Chile, a la situación previa a su llegada al gobierno”.
Para el académico, la intervención pudo haber destinado mayor espacio a los grandes desafíos internacionales que convocan a los países participantes de la Asamblea General.
¿Por qué no hubo una reunión bilateral con Donald Trump?
Otro de los puntos abordados fue la ausencia de una reunión bilateral entre el Presidente Kast y su par estadounidense, Donald Trump.
Larson explicó que, desde su perspectiva, las prioridades actuales de Washington están concentradas en conflictos y asuntos internacionales de mayor alcance, entre ellos Irán, Rusia y China. “En este momento no somos prioridad en ningún caso. Un país de pequeño tamaño como el de nosotros no es por ahora, al menos, tan relevante para los intereses de Donald Trump”.
El académico planteó así una diferencia entre la cercanía política que pueda existir entre dos gobiernos y el espacio que un país ocupa efectivamente dentro de la agenda internacional de Estados Unidos.
La falta de una reunión bilateral, bajo esta interpretación, no permite concluir por sí sola que exista un deterioro de las relaciones entre Santiago y Washington.
El debate por la candidatura de Michelle Bachelet
La conversación también incluyó la decisión del Gobierno de no respaldar la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas.
El Ejecutivo retiró su apoyo en marzo y la expresidenta continuó inicialmente su postulación con el respaldo de Brasil y México. No obstante, posteriormente desistió de la candidatura. La decisión del Gobierno chileno generó críticas de exautoridades diplomáticas. Esto, mientras el Presidente Kast destacó públicamente el papel que Bachelet podría seguir desempeñando en el país.
En la entrevista, Larson planteó que la falta de respaldo del Gobierno afectó el prestigio diplomático de Chile. Sin embargo, distinguió ese efecto de la posibilidad de determinar directamente el resultado de la postulación.
Su observación se suma a una discusión más amplia sobre la continuidad de la política exterior y el papel que Chile busca desempeñar. Esto, específicamente en los organismos multilaterales.
La incorporación al Escudo de las Américas vuelve especialmente concreta esa discusión. Chile participa de una iniciativa de seguridad promovida por Estados Unidos mientras mantiene una relación comercial de gran importancia con China.
El desafío que deja planteado Larson es cómo gestionar simultáneamente esos vínculos, conocer las condiciones de los nuevos compromisos regionales y comunicar sus implicancias a la ciudadanía en un escenario de creciente competencia internacional.
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