Una inscripción o incluso el nombre asociado al microchip pueden adquirir especial relevancia cuando una expareja discute quién se quedará con una mascota.
Esto ocurre porque Chile no cuenta actualmente con una regulación específica que determine el cuidado de un animal después de un divorcio.
Eduardo Lara, abogado del Estudio Jurídico Alfaro y Madariaga (EJAM), explicó que las mascotas continúan siendo consideradas jurídicamente como bienes.
Por esta razón, acreditar quién aparece como propietario puede convertirse en un elemento clave cuando no existe acuerdo entre las partes.
El microchip puede convertirse en un antecedente clave
La inscripción de la mascota y la persona a cuyo nombre se encuentra registrado su microchip pueden utilizarse como antecedentes para determinar la propiedad.
Sin embargo, una separación no necesariamente tiene que terminar en una disputa por el animal.
Las exparejas pueden establecer voluntariamente quién estará a cargo de la mascota y de qué manera se distribuirán gastos como alimentación o atención veterinaria.
Aunque esta posibilidad no se encuentra específicamente reglamentada, tampoco está prohibida.
“Si bien no está reglado normativamente, tampoco está prohibido; por lo tanto, se puede formalizar a través de un acuerdo extrajudicial en una notaría”, explicó Lara.
¿Puede existir una pensión para una mascota?
La discusión adquirió nuevamente relevancia debido a un caso ocurrido fuera de Chile.
En México, un tribunal ordenó que un hombre entregara una pensión mensual para un perro y contribuyera con sus gastos veterinarios después de la separación de sus dueños.
En Chile, en cambio, actualmente no existe una figura específica equivalente.
Por esta razón, ante una separación, el futuro de una mascota depende principalmente de los antecedentes utilizados para acreditar su propiedad y de los acuerdos que puedan alcanzar las exparejas.
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