Aretha Franklin murió el 16 de agosto de 2018 en Detroit, a los 76 años. La cantante enfrentaba un avanzado cáncer pancreático de tipo neuroendocrino.
La noticia sacudió a la industria musical. La llamada Reina del Soul dejó una carrera marcada por éxitos, reconocimientos y una influencia que trascendió generaciones.
Los últimos días de Aretha Franklin
Además, sus últimos días estuvieron rodeados por familiares y personas cercanas. Según CNN, Franklin recibió cuidados paliativos antes de morir en su residencia.
Asimismo, su sobrino Vaughn Franklin describió un entorno familiar cargado de afecto. La cantante permaneció acompañada mientras su estado de salud se deterioraba.
En ese contexto, la causa oficial fue comunicada por su familia. El diagnóstico correspondía a un cáncer pancreático avanzado de tipo neuroendocrino.
Una enfermedad con una precisión médica
Sin embargo, existe una diferencia relevante entre el cáncer pancreático común y los tumores neuroendocrinos pancreáticos. Estos últimos se originan en células endocrinas del páncreas.
Además, PanCAN señala que estos tumores representan una proporción reducida de los tumores pancreáticos. Su comportamiento también puede diferir del cáncer pancreático exocrino.
A la vez, Franklin había comunicado problemas de salud durante sus últimos años. En 2017 anunció su retiro de los escenarios, aunque continuó vinculada a la música.
El legado de la Reina del Soul
Después, su trayectoria quedó asociada a canciones como “Respect”, “Think” y “I Say a Little Prayer”. Su interpretación convirtió varios temas en referentes de la música popular.
Asimismo, Franklin vendió más de 75 millones de discos y fue reconocida como una de las artistas más influyentes del siglo XX.
Desde entonces, su legado sumó nuevos reconocimientos. En 2019 recibió de manera póstuma una Mención Especial del Premio Pulitzer por su aporte musical y cultural.
Su historia también estuvo atravesada por episodios familiares difíciles. La Tercera documentó la pérdida de su madre y las complejidades de sus primeros años.
Ocho años después de su muerte, Aretha Franklin conserva un lugar central en la historia del soul. Su voz permanece vinculada a canciones que marcaron la música estadounidense.
