El crecimiento de 2,4% registrado por la economía chilena en junio fue recibido como una buena noticia. Sin embargo, para el economista Ricardo Ruiz de Viñaspre, ese dato no alcanza para modificar el principal desafío que sigue enfrentando el país: un mercado laboral que continúa mostrando señales de fragilidad pese a la recuperación de la actividad.
Durante una entrevista en Concierto Valor, el economista planteó que el problema no puede medirse únicamente por la cifra de desempleo. A su juicio, el impacto social es considerablemente mayor cuando se observa el número de familias que dependen de esos ingresos y los incentivos que hoy dificultan la creación de empleo formal.
Ricardo Ruiz De Viñaspre
Un buen dato no cambia una tendencia
Ruiz de Viñaspre valoró el resultado del IMASEC de junio, que superó las expectativas del mercado, pero llamó a no interpretar la cifra como un cambio definitivo de escenario. "Es una buena noticia, pero hay que mantener la cautela en el sentido de que tenemos que seguir exigiéndonos mucho más como país. Necesitamos más que un dato puntual una tendencia", afirmó.
Según explicó, el crecimiento económico solo tendrá un efecto duradero si logra traducirse en una mayor generación de empleo y en un fortalecimiento sostenido de la actividad productiva.
El problema detrás de los 980 mil desempleados
El economista sostuvo que la preocupación no debe centrarse únicamente en quienes hoy buscan trabajo. De hecho, también debería hacerse en el impacto que esa situación tiene sobre sus familias. "Chile no puede estar tranquilo con 980.000 desempleados... tenemos un problema social de 3,5 millones de personas que tenemos que solucionar", advirtió.
La afirmación busca dimensionar el alcance social del desempleo, más allá de la cifra oficial, y reforzar la necesidad de impulsar medidas que permitan ampliar el empleo formal.
En esa línea, también alertó sobre el nivel de informalidad que mantiene el mercado laboral chileno. "Nuestro país tiene un 27% de empleo informal, lo cual es muy negativo para la jubilación, por la falta de cotizaciones, para la salud, etcétera", señaló.
A su juicio, ese fenómeno debilita el sistema de protección social y limita el acceso de los trabajadores a beneficios previsionales y de salud.
Cuando las reglas cambian las decisiones de contratación
Ruiz de Viñaspre también cuestionó algunos aspectos del Código del Trabajo, al considerar que determinadas normas terminan generando incentivos contrarios al objetivo que persiguen. "Tenemos un Código del Trabajo que es un poco rígido cuando lo comparamos con países de la OCDE. Eso repercute en que el empleo formal aumenta menos de lo que debería aumentar", sostuvo.
Como ejemplo, mencionó la legislación sobre sala cuna. "Hecha la ley, hecho el incentivo... El Código del Trabajo habla de mujeres [para la sala cuna], entonces las empresas llegan hasta la mujer número 19 para no tener que pagar el servicio", explicó.
Según su análisis, ese diseño puede terminar afectando precisamente la contratación femenina, al introducir un costo adicional que algunas empresas buscan evitar.
La entrevista también planteó la necesidad de revisar otras normas, como la indemnización por años de servicio. Estos, con el objetivo de reducir barreras para el empleo formal y favorecer una mayor movilidad laboral.
Para Ruiz de Viñaspre, el desafío de Chile no pasa únicamente por celebrar un buen dato económico. La verdadera prueba será convertir ese crecimiento en una tendencia capaz de generar más empleo, reducir la informalidad y corregir incentivos que hoy continúan limitando el funcionamiento del mercado laboral.
Sigue a Concierto.cl en Google Discover
Recibe nuestros contenidos directamente en tu feed.
Seguir en Google