Chile atraviesa uno de los momentos más favorables de las últimas décadas para aprovechar el valor de sus recursos naturales. Sin embargo, para el director ejecutivo de 3xi, Camilo Herrera, el principal obstáculo para convertir esa oportunidad en desarrollo no está en los mercados internacionales ni en el precio de las materias primas, sino en la forma en que el propio país se percibe a sí mismo.
Durante una conversación en Concierto Valor, Herrera planteó que Chile vive una paradoja: dispone de condiciones económicas excepcionales, pero enfrenta un estado de ánimo colectivo que dificulta proyectar ese potencial hacia el futuro.
Su diagnóstico parte de una analogía. Invitó a imaginar al país como si fuera una persona.
Camilo Herrera
Un país con potencial, pero sin rumbo
"Si uno mira Chile en un proceso como si fuera una persona... aparece un Chile con una apariencia descuidada... desorientado, sin rumbo... emocionalmente dañado, como que se cae al litro o empastillado", describió.
Más que una evaluación económica, Herrera habló de un problema relacionado con la confianza, la capacidad de proyectarse y la ausencia de un horizonte compartido.
Esa imagen contrasta, según explicó, con el escenario que enfrenta el país desde el punto de vista productivo.
La oportunidad que Chile podría estar dejando pasar
Para Herrera, pocas veces Chile ha contado con condiciones tan favorables para impulsar su desarrollo.
"Estamos como el rey, el rey está desnudo y no lo queremos ver que estamos con un potencial tremendo... nunca habíamos tenido precios del cobre a la altura de lo que tenemos hoy día y del litio", afirmó.
Su planteamiento apunta a que la oportunidad ya existe. La discusión, entonces, deja de centrarse en si el país tiene recursos y pasa a preguntarse por qué no logra convertirlos en un motor de crecimiento y optimismo.
En ese punto fue categórico.
"¿Por qué no se desata ese potencial?... No hay ninguna razón que no dependa de nosotros. El porvenir de Chile está en manos de Chile y esa es una gran noticia", sostuvo.
La frase invierte una idea frecuente en el debate público: en lugar de atribuir las dificultades exclusivamente a factores externos, plantea que las principales decisiones siguen dependiendo del propio país.
Cambiar el estado de ánimo
Herrera sostuvo que recuperar el potencial no pasa únicamente por nuevas políticas públicas o mejores indicadores económicos.
También requiere modificar la forma en que el país enfrenta sus desafíos.
"¿Cómo cultivamos un estado de ánimo de indagación apreciativa?... En la medida que los estamos mirando apreciativamente nos entusiasmamos y hacemos que el mejor futuro posible llegue", planteó.
A su juicio, construir una mirada más optimista no significa desconocer los problemas, sino desarrollar la capacidad de identificar oportunidades y actuar sobre ellas.
La reflexión propone un cambio de enfoque: pasar de una conversación centrada principalmente en las limitaciones hacia otra que incorpore con mayor fuerza las fortalezas disponibles.
En ese sentido, el potencial asociado al cobre y al litio aparece como un ejemplo concreto de una ventaja competitiva. Una que, según Herrera, todavía no ha sido plenamente aprovechada.
Más que un diagnóstico económico, su planteamiento invita a pensar que el desarrollo también depende de factores menos visibles, como la confianza colectiva, la capacidad de proyectar un propósito común y la disposición a creer que el futuro puede construirse desde las oportunidades que el país ya tiene.
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