Los nuevos aranceles anunciados por Estados Unidos reabrieron una discusión que va mucho más allá del comercio exterior. Para el analista político Rodrigo Pérez de Arce, las medidas reflejan una estrategia donde Chile comienza a enfrentar presiones crecientes para tomar definiciones en medio de la disputa entre las dos principales potencias del mundo.
Durante su columna en Concierto Valor, el analista sostuvo que la política exterior impulsada por Donald Trump responde a una lógica eminentemente transaccional, en la que los acuerdos comerciales pasan a ser una herramienta para obtener concesiones políticas y estratégicas.
En ese escenario, advirtió que Chile deberá encontrar una forma de mantener sus vínculos económicos con China sin deteriorar la relación con Estados Unidos.
Rodrigo Pérez De Arce
Más que aranceles, una negociación geopolítica
Pérez de Arce afirmó que la discusión no puede reducirse únicamente al aumento de aranceles.
A su juicio, detrás de las medidas existe un objetivo político más amplio por parte de Washington.
"Donald Trump ha probado una y otra vez que él se mueve por una lógica más transaccional que nada", señaló.
Según explicó, esa lógica busca modificar la posición internacional de distintos países mediante incentivos o presiones comerciales.
"Lo que él quiere hacer es que Chile corte los vínculos con China, que aumentemos nuestro gasto militar en EE. UU. y cambiar los términos del TLC... eso me parece que se parece bastante más a una extorsión", sostuvo.
Bajo esa mirada, el conflicto comercial deja de ser exclusivamente económico y pasa a formar parte de una competencia geopolítica por la influencia en distintos mercados.
El desafío de no depender de una sola potencia
Para el analista, uno de los principales riesgos consiste en que Chile concentre excesivamente sus relaciones económicas en un número reducido de socios estratégicos.
Por eso planteó la necesidad de ampliar las alternativas comerciales.
"Probablemente tengamos que abrir la cancha [hacia países como India] porque si no quedas muy expuesto a que si uno de los dos países con aspiraciones hegemónicas, EE. UU. o China, te corta la llave, te puedes ver en un problema económico-político", afirmó.
La reflexión apunta a reducir la vulnerabilidad frente a un escenario internacional cada vez más competitivo, donde las decisiones de las grandes potencias pueden tener efectos directos sobre economías más pequeñas.
En ese contexto, diversificar relaciones comerciales aparece como una estrategia para disminuir la dependencia y ganar mayor margen de maniobra.
Un tono que llamó la atención
La conversación también abordó las declaraciones del embajador estadounidense en Chile, Brandon Judd, a propósito de la controversia por los aranceles.
Pérez de Arce cuestionó especialmente el tono utilizado.
"A mí también me llamó la atención la intervención... no solo por la intervención en un tema local, sino también por lo duro de sus palabras. El tono me pareció bastante destemplado, bastante pasado para la punta", comentó.
Según su análisis, ese episodio constituye otra señal del endurecimiento que ha adquirido la relación entre Estados Unidos y distintos países en el marco de su nueva política comercial.
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