Entrevistas

La brutal travesía que consagró a Bárbara Hernández, la "Sirena de Hielo": "un tiburón a 10 metros y casi 24 horas a mano limpia"

La "Sirena de Hielo" completó el doble cruce del Canal de Santa Catalina en casi 24 horas y se convirtió en la segunda mujer en conseguir este desafío.

Barbara Hernandez
Instagram @barbarehlla_h

Bárbara Hernández, conocida internacionalmente como la "Sirena de Hielo", sumó un logro extraordinario a su carrera. Se convirtió en la segunda mujer en el mundo, y una de las cuatro personas en la historia, en conquistar la Doble Triple Corona de Natación en Aguas Abiertas.

La hazaña se concretó tras completar el doble cruce del Canal de Santa Catalina, en California, Estados Unidos. Lo logró tras una extenuante travesía de 23 horas, 42 minutos y 13 segundos de nado continuo.

En conversación en el programa La Comunidad Contrataca de Radio Concierto, Hernández relató la tensión que vivió su equipo. Su equipo divisó un tiburón a escasos diez metros de distancia.

Aunque ella solo percibió una sombra bajo el agua, el animal se acercó a observar en tres ocasiones.

"Igual te da cosa saber que anda uno ahí como mirándote, queriendo ver quién es esta sirena tan rara que anda en sus aguas", confesó la deportista.

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Bárbara Hernández hizo historia al conquistar la Doble Triple Corona de Natación en Aguas Abiertas | Instagram @barbarehlla_h

El inesperado enemigo: el agua templada

A diferencia de sus habituales desafíos en aguas gélidas, esta vez el obstáculo principal no fue el frío, sino una temperatura inusual de 23 grados.

Como especialista en temperaturas extremas, su cuerpo está adaptado a la hipotermia y no a la deshidratación.

"Estoy más entrenada para esto que para sentir los dolores del agua caliente, como que se te inflaman las articulaciones, los tendones", explicó en Radio Concierto. Además, detalló que usó pasta blanca para protegerse del sol y crema de bebé para evitar las quemaduras por el roce del traje.

El estricto reglamento de la disciplina prohibió cualquier tipo de asistencia física o contacto.

Al llegar a la mitad del trayecto en la Isla Santa Catalina, Hernández solo descansó cuatro minutos en la orilla antes de emprender el regreso.

"Descansar esos diez minutos (máximos permitidos) me daba más riesgo de acalambrarme o de que la mente me jugara una mala pasada", puntualizó.

Con un ritmo impecable de 11 horas y 51 minutos para cada tramo, la nadadora regresó a tierra firme con la lengua rota. Además, terminó con el rostro inflamado por el esfuerzo.

Sin embargo, la recompensa es monumental: Hernández consolida su posición en la élite del deporte mundial. Así demuestra que las barreras geográficas y físicas se superan brazada a brazada.


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