Las bajas temperaturas, las lluvias y el viento obligan a muchas familias a tomar precauciones al momento de vestir a los niños. Sin embargo, usar demasiada ropa no siempre es la mejor alternativa y, según especialistas, incluso puede provocar sobrecalentamiento.
La pediatra de Clínica INDISISA, Jimena Yañez, explicó que la clave está en utilizar prendas que permitan adaptarse a los cambios de temperatura entre el exterior, los espacios calefaccionados y las actividades que realizan durante el día.
"Lo importante no es que los niños usen la mayor cantidad de ropa posible, sino que puedan adaptar su vestimenta a los cambios de temperatura que experimentan durante el día", señaló la especialista.
El sistema de capas para proteger a los niños del frío
La principal recomendación es vestir a los menores utilizando el sistema de capas, ya que facilita agregar o quitar ropa según las condiciones climáticas.
La primera capa debe estar confeccionada con materiales que absorban la humedad y se sequen rápidamente, como fibras sintéticas o lana merino. Sobre ella se recomienda utilizar un polerón o chaleco que aporte aislamiento térmico y, finalmente, una chaqueta o parka impermeable que proteja del viento y la lluvia.
Para asistir al colegio, la especialista aconseja privilegiar chaquetas con cierre y llevar una capa adicional liviana en la mochila. En actividades deportivas, recomienda vestir al niño considerando una sensación térmica cercana a 5 °C por sobre la temperatura ambiente y disponer de una muda seca para después del ejercicio.
Señales para saber si un niño tiene frío o exceso de abrigo
La pediatra explicó que observar las reacciones del cuerpo es fundamental para evitar tanto el frío como el exceso de calor.
La sudoración en la nuca o la espalda, la irritabilidad, el cansancio y la piel caliente pueden indicar que el niño está demasiado abrigado. En cambio, temblores leves, palidez o quejas de frío pueden ser señales de que necesita una capa adicional.
Si aparecen síntomas como labios o dedos azulados, somnolencia inusual, mareos o confusión, la especialista recomienda buscar atención médica de inmediato.
Además, recordó que para dormir la temperatura ideal de la habitación se sitúa entre los 18 °C y 20 °C.
"El sistema de capas sigue siendo la mejor estrategia para esta época del año, porque permite agregar o quitar ropa según las condiciones climáticas y la actividad del niño", concluyó Jimena Yañez.
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