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La dependencia tecnológica que pocos ven podría transformarse en uno de los mayores riesgos para Chile

Tomás Sánchez advirtió sobre la dependencia de proveedores de inteligencia artificial y explicó por qué Chile debe fortalecer su soberanía tecnológica.

Empresas E Inteligencia Artificial
Getty Images

La inteligencia artificial suele presentarse como una herramienta que amplía las capacidades de empresas, gobiernos y personas. Sin embargo, detrás de ese avance existe una vulnerabilidad que pocas veces forma parte de la discusión pública: la dependencia de un reducido grupo de compañías que controlan la infraestructura y los modelos más avanzados.

Ese fue el foco del análisis realizado por Tomás Sánchez, socio de Valoriza y director de Politropía, durante una nueva edición de Concierto Valor.

Tomás Sánchez
Tomás Sánchez

Una dependencia que quedó al descubierto

Sánchez sostuvo que los recientes cambios en el acceso a algunos modelos de inteligencia artificial evidenciaron el grado de dependencia que hoy existe respecto de determinados proveedores tecnológicos.

Cuando nos damos cuenta que nos pueden cortar la llave del agua así de rápido, literalmente de un día para otro, nos damos cuenta que tenemos una dependencia brutal”, afirmó.

A su juicio, esta realidad obliga a repensar la estrategia tecnológica tanto de las empresas como de los países.

El conocimiento también debe quedarse en casa

Uno de los principales desafíos, explicó, consiste en evitar que toda la experiencia acumulada mediante el uso de inteligencia artificial termine dependiendo exclusivamente de plataformas externas.

Por ello, propuso que las organizaciones desarrollen sistemas propios para conservar ese conocimiento.

Es necesario generar una capa intermedia de memoria empresarial”, señaló.

La idea es que la información, los aprendizajes y los procesos construidos con IA permanezcan dentro de las compañías. Y también, que no queden completamente ligados a los proveedores tecnológicos.

Competir requiere más que adaptación local

Sánchez también cuestionó la idea de que para América Latina basta con desarrollar herramientas adaptadas al idioma o a los modismos regionales.

No podemos ser buenos pensando en que un modelo que hable con mis modismos va a ser suficiente”, sostuvo.

Según explicó, la verdadera competencia pasa por contar con modelos tecnológicamente avanzados, capaces de ofrecer prestaciones comparables a las grandes plataformas internacionales.

Un escenario marcado por la geopolítica

El avance de la inteligencia artificial también está modificando el equilibrio global.

En ese contexto, el especialista planteó que Chile deberá mantener una posición cuidadosa frente a las grandes potencias tecnológicas.

Chile probablemente tiene que navegar un difícil camino, que es el ancho camino al medio en términos de su neutralidad geopolítica”, afirmó.

La competencia entre Estados Unidos y China por el liderazgo en inteligencia artificial podría tener consecuencias directas para países que dependen de tecnologías desarrolladas en el extranjero.

Mucho más que software

Para Sánchez, la discusión ya no se limita a qué herramientas utilizar.

También implica preguntarse quién controla la infraestructura, quién administra los datos y quién tiene la capacidad de restringir el acceso cuando cambian las condiciones del mercado.

En un escenario donde pocas empresas concentran buena parte del desarrollo mundial de la inteligencia artificial, la autonomía tecnológica comienza a transformarse en un factor estratégico para la competitividad de los países y de sus organizaciones.


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