Cuando la tierra ruge con fuerza en el vecindario, Sudamérica tiembla por completo y en Chile surge la inevitable pregunta: ¿cuándo nos tocará a nosotros?
Los recientes sismos destructivos en el norte del continente no solo han dejado irreparables pérdidas humanas. Además, han encendido un debate científico crucial sobre el verdadero estado de preparación frente a un destino geológico ineludible.
Para analizar este complejo panorama y lo que le espera al territorio nacional, el programa La Comunidad Contrataca de Radio Concierto conversó con el geofísico y divulgador Cristian Farías.
Al contrastar la realidad local con la de los países vecinos, Farías fue tajante: "Chile no es lo común del mundo... Lo común en Chile es que nos pegan terremotos grandes todo el tiempo".
El experto explicó que tragedias como la de Venezuela, donde un doblete sísmico superficial golpeó directamente a la capital y a su costa, o el terremoto de magnitud 7,4 en Colombia evidencian el verdadero peligro. Según él, este peligro radica en las decisiones humanas.
En Colombia, un sismo intraplaca a gran profundidad hizo colapsar edificios de tres a seis pisos por un efecto de resonancia.
"El problema no es el terremoto, el problema es la decisión de la sociedad a lo largo del tiempo", sentenció, apuntando a la falta de fiscalización en las normas de construcción.
Es inminente un movimiento telúrico e gran intensidad en Chile | Getty Images
Las zonas chilenas bajo amenaza y el "silencio" del norte
A diferencia de nuestros vecinos, en Chile la placa de Nazca se hunde bajo la Sudamericana a una velocidad de 6,6 centímetros por año.
Esta rapidez tectónica, sumada a la particular geometría de nuestras placas, permite la acumulación de tensiones en áreas colosales.
"Estamos complicados, pero Chile está siempre complicado", advirtió el especialista, apuntando a que la sismicidad es una constante histórica inevitable para el país.
Farías identificó los puntos críticos donde la energía acumulada tarde o temprano se liberará:
- Arica y el sur de Perú: Sin un megaterremoto desde 1868.
- Iquique y Mejillones: Arrastran silencio sísmico desde el gran evento de 1877.
- Atacama: Energía acumulada desde su último gran sismo en 1922.
- Zona Central: Posee abundante energía superficial en el contacto de placas lista para romperse.
Farías advirtió que lo que le espera a Chile no se resolverá con reacciones de último minuto.
La mitigación se decide con décadas de ventaja: "El partido de prepararte frente a los terremotos en realidad lo jugaste 50 años atrás, 60 años atrás".
El especialista concluyó que para enfrentar este destino geológico ineludible, el país debe dejar de lado las quejas sobre recursos y priorizar la "inversión en ciencia y tecnología" y la "inversión en infraestructura crítica".
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