Entrevistas

“Efectos secundarios”: la nueva novela de Larissa Contreras inspirada en el caso de Lissette Villa

La historia se centra en una jueza que descubre que una niña a la que envió a un hogar de menores falleció trágicamente.

Larissa
Google

En Mañana será otro día conversamos con Larissa Contreras, autora del libro “Efectos secundarios”. La novela está inspirada en el caso de Lissette Villa, la niña que fue asesinada en el Sename el 2016.

Este es un libro de 146 páginas y muy recomendable para entender, más allá del caso de Lisette, todo lo que hay en torno a las decisiones de los juzgados de Familia y la historia que hay detrás de las decisiones que cambian la vida de los niños.

¿De qué trata “Efectos secundarios”?

Lisette explica que con su novela "no estoy contando la historia de Lissette Villa, pero sí la estoy contando a la vez. Y a través de esa historia estoy contando la historia de muchos otros niños y niñas. Por lo tanto mi idea no es apropiarme de esa historia".

La protagonista de la historia es una jueza ficticia, que al saber de la muerte de una niña que ella envió hacia un hogar de menores del Sename sufre una descompensación psicológica. "Mientras está con licencia en su casa, ella hace toda una procesión interna sobre lo que es la vulneración de los niños que están en abandono por parte del Estado y que son entregados para que reparen el daño que se les ha efectuado en sus hogares. Pero muchas veces en vez de ser reparado esto termina peor".

"Es una mujer que envió a esta niña al lugar, que efectivamente no tiene las manos con sangre, pero sí es parte de un sistema. Es parte de una maquinaria en donde se envía muchas veces a niños y niñas para solucionar un problema, pero que terminan abandonados.

Con su novela, la autora busca relevar el tema de los niños y niñaz abandonados en el sistema. "La situación de la infancia vulnerada en nuestro país es lo último. Yo creo que los niños son los que menos herramientas tienen para defenderse. Están invisibilizados, están omitidos, y también lo triste es que el Estado no se hace cargo de esta situación".

Compartir