Entrevistas

El caos y la mala organización que marcaron la llegada de la selección a Argentina

Durante este martes la selección recorrió varias calles de Buenos Aires, pero debieron irse anticipadamente debido al desorden que había.

Caos Argentina
Getty Images

Andrés Vial, conductor de Mañana será otro día, está en Buenos Aires celebrando con todo el triunfo de Argentina. Pero además de la alegría de los argentinos, el periodista vio con sus ojos el caos que ocurrió este martes en la capital argentina con la llegada de la selección, que paseó en bus por las principales calles de la ciudad, pero no pudo completar su recorrido.

"Fueron las 48 horas más intensas que ha tenido en la ciudad en por lo menos el último medio siglo. Lo de ayer fue completamente un desastre", dice Vial.

La manifestación de ayer es sin duda la más masiva en la historia de Argentina. Distintos medios calculan que había cerca de 5 millones de personas solamente en Buenos Aires.

Uno de los incidentes más graves fue cuando dos hombres saltaron desde un puente en la zona del Mercado Central hacia el bus que lleva la selección. Uno cayo dentro, pero el otro rebotó en la parte de atrás y cayó a la calle. Después de esto, la selección decidió terminar con el recorrido.

"Yo creo que esa también fue una excusa para terminarlo, porque ya a esa altura era un desastre. El bus podía avanzar entre ese gentío. No sé quién pensó en su sano juicio que ese bus podía llegar al Obelisco o en algún momento a la Casa Rosada".

"Se mezclaron dos cosas fatales. Una la cantidad desbordante de gente que llegó y la otra la mala organización que hubo para un evento que se sabía que iba a ser complicado. Tal vez se sobrepasó la organización, pero uno imagina que si va a pasar un bus tiene que haber barandas que cierren la calle por la que va a pasar el bus. Porque finalmente quedó atrapado entre la gente".

Andrés señala que además hubo una muy mala comunicación sobre el recorrido que iba a hacer el bus, por lo que finalmente muy pocos lograron verlo.

"Yo no escuché, no vi ninguna una autoridad diciendo cuál iba a ser el nuevo recorrido o actualizando la información. La gente caminaba sin ningún destino, vagando por las calles".

Esto claramente dejó frustrados a muchos, pero por suerte esa frustración no se tradujo ni en violencia ni en destrozos al mobiliario público. Aunque si hubo varios heridos producto de que los hinchas se colgaban de lugares muy arriesgados, como postes de luz y las cáamras de seguridad arriba del Obelisco.

"Llamaba la atención la cantidad de alcohol que había. La mitad de la gente estaba completamente en otra. Era una fiesta realmente en la calle. Pero la gente volvió relativamente tranquila a sus casas y hoy día comienza como que la vida normal".

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