Entrevistas

Rector de la Alberto Hurtado: “Limitación de la gratuidad es inadecuada e ineficaz”

Eduardo Silva se refirió a pérdida del beneficio para quienes repitan un ramo. También profundizó en polémica por abusos sexuales en la iglesia.

Es bien sabido -más en unas carreras que en otras- que repetir un ramo es parte normal de cursar una carrera universitaria. Sin embargo, en la actualidad esta situación tiene graves consecuencias para algunos estudiantes.

De hecho, cerca de 27 mil alumnos perdieron la gratuidad este año por retrasos, ya que el beneficio dura solo por el tiempo formal de cada plan.

En caso de extensión, se debe pagar la mitad del arancel.

Al respecto, el rector de la universidad Alberto Hurtado, Eduardo Silva, reconoció que la “gratuidad tiene muchas dificultades”. No obstante, destacó que “ha sido una medida de equidad”.

“El denostado crédito ha ido mejorando, y la vilipendiada gratuidad” también tiene que hacerlo, expuso.

Sobre las cifras en su plantel, indicó que “este año, 380 chiquillos no alcanzaron a terminar su carrera en el tiempo nominal”. ¿Cuánto es lo extra que necesitan? Normalmente “son 3 semestres más”, lo que a su juicio, “no es una irresponsabilidad”.

“Esta limitación de la gratuidad es inadecuada e ineficaz”. Por tanto, Silva estima que “si es necesario que un chiquillo repita un ramo, tiene que repetirlo”, sobre todo porque si está la posibilidad de que pierda el beneficio, se puede generar “una tentación viciosa” por hacer pasar a alguien que no cuenta con las competencias o conocimientos necesarios.

Problema “se arregla con una extensión de la gratuidad con un año más”, al menos.

Abusos en la iglesia

Por estos días, está la polémica por el sacerdote Tito Rivera, quien enfrenta una acusación de violación al interior de la catedral metropolitana.

Respecto de cómo está reaccionando la iglesia, Silva, quien también es sacerdote jesuita, manifestó que “una cosa son los delitos, abusos y estupideces que han cometido algunos sacerdotes”, y otra es qué se hace con eso.

“Tenemos que tener un aprendizaje” y lo primero es “defender a las víctimas” de abusos. Admitió que “en una forma durísima, la iglesia está haciendo ese aprendizaje”.

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