Un corte de electricidad durante una tormenta puede tener consecuencias que van mucho más allá de dejar hogares sin luz.
Cuando el suministro se interrumpe, también pueden verse afectados los semáforos, los sistemas de comunicación y las instalaciones utilizadas para coordinar una emergencia. El problema volvió a quedar en evidencia tras los recientes temporales que afectaron a la Región Metropolitana.
Durante el episodio del 13 de octubre, cerca de 30 mil clientes permanecían sin electricidad, mientras distintos sectores de Santiago enfrentaban anegamientos y dificultades de tránsito. Frente a este escenario, desde la industria energética plantean la necesidad de contar con sistemas de respaldo capaces de operar independientemente de la red eléctrica.
¿Qué ocurre cuando una ciudad pierde la electricidad?
La interrupción del suministro puede complicar especialmente la respuesta de los equipos de emergencia.
Por ejemplo, un semáforo fuera de servicio puede aumentar las dificultades de circulación en calles que ya presentan inundaciones o desvíos. También pueden surgir problemas cuando los equipos desplegados en terreno necesitan electricidad para mantener sus comunicaciones.
Víctor Belmar, gerente general de BLP Chile, empresa especializada en soluciones solares, sostiene que la planificación urbana debe considerar estos escenarios. “Cuando ocurre una catástrofe, recuperar el suministro eléctrico es fundamental, pero también debemos preguntarnos qué servicios no pueden dejar de funcionar mientras eso sucede”, señaló.
A su juicio, la continuidad de los servicios prioritarios debe formar parte de las estrategias de prevención.
Semáforos solares: una alternativa para regular el tránsito
Entre las tecnologías disponibles se encuentran los semáforos solares portátiles, diseñados para funcionar sin conexión permanente a la red eléctrica. Estos dispositivos utilizan paneles fotovoltaicos y baterías de litio para almacenar energía.
Según la información entregada por BLP Chile, algunos modelos pueden alcanzar hasta cinco metros de altura y sincronizarse de manera inalámbrica. Su principal aplicación sería regular temporalmente el tránsito en sectores donde los semáforos convencionales dejan de funcionar.
Otra alternativa son las pantallas solares de señalización LED, que pueden transportarse mediante vehículos o remolques. Estos equipos permiten mostrar advertencias, desvíos, restricciones de circulación e instrucciones para los conductores.
Su autonomía dependerá de factores como la capacidad de almacenamiento, el consumo eléctrico y las condiciones de funcionamiento.
Comunicaciones de emergencia sin depender de la red eléctrica
Mantener la conectividad también representa un desafío cuando una catástrofe afecta sectores aislados. En estas situaciones, los sistemas móviles de telecomunicaciones pueden contribuir a respaldar las operaciones en terreno.
BLP Chile cuenta con torres solares equipadas con mástiles telescópicos de hasta siete metros, paneles bifaciales y baterías de litio. De acuerdo con la compañía, estos equipos pueden integrar conectividad 4G, 5G o satelital mediante Starlink, además de comunicaciones radiales.
Su funcionamiento depende de la infraestructura disponible y de las necesidades específicas de cada despliegue. La finalidad es facilitar la coordinación de equipos cuando las condiciones dificultan el acceso a servicios convencionales.
Generadores solares para centros de emergencia
Otra necesidad durante los temporales es disponer de electricidad para instalaciones temporales, centros de coordinación y equipos de apoyo. En este ámbito existen generadores solares móviles, que combinan paneles fotovoltaicos con baterías para almacenar energía.
A diferencia de los generadores diésel tradicionales, estos sistemas pueden operar de manera silenciosa y sin emisiones directas durante su uso. Sin embargo, su capacidad debe ajustarse al consumo de los equipos que se busca alimentar.
También existen soluciones solares que pueden instalarse en contenedores de 20 y 40 pies, destinadas a abastecer infraestructura temporal o ubicada en lugares sin acceso a la red. “La energía solar suele asociarse principalmente al ahorro y a la reducción de emisiones, pero tiene otra dimensión especialmente importante frente a las catástrofes: la autonomía”, explicó Belmar.
¿Puede la energía solar evitar los problemas de un apagón?
El objetivo de estas tecnologías no es sustituir completamente la infraestructura eléctrica tradicional. Su función es complementar el suministro mediante sistemas de respaldo, especialmente en servicios que requieren continuidad durante una emergencia.
Para implementarlos, es necesario identificar previamente los puntos críticos de una ciudad y calcular sus requerimientos energéticos. También deben considerarse las condiciones de operación, la capacidad de las baterías y los recursos necesarios para mantener los equipos funcionando.
Belmar sostiene que los recientes eventos meteorológicos demuestran la importancia de anticiparse a los problemas. “Una ciudad preparada no es aquella que nunca se queda sin electricidad, sino la que cuenta con alternativas para que sus servicios esenciales no se detengan”, concluyó.
El desafío apunta a que, frente a futuros temporales, la recuperación del suministro no sea la única herramienta disponible para sostener las operaciones esenciales.
