El 4 de noviembre de 1970, David Bowie publicó The Man Who Sold the World, su tercer álbum de estudio.
El trabajo marcó un cambio en su propuesta musical y anticipó algunos elementos de la etapa que desarrollaría junto a The Spiders from Mars.
A diferencia del sonido principalmente acústico de Space Oddity (1969), el nuevo disco apostó por guitarras más densas, estructuras cercanas al hard rock y una atmósfera que también anticipaba el heavy metal.
Las influencias de bandas como Led Zeppelin y Black Sabbath aparecen en buena parte de sus composiciones.
Los críticos Roy Carr y Charles Shaar Murray resumieron su importancia con una frase publicada en NME: "Aquí es donde realmente comienza la historia".
Las sesiones tuvieron lugar en Haddon Hall, la mansión de Beckenham donde Bowie vivía con su esposa Angie.
Durante la grabación, el guitarrista Mick Ronson y el bajista y productor Tony Visconti asumieron buena parte de los arreglos musicales.
Visconti recordó posteriormente las diferencias creativas de aquellas jornadas: "Las canciones las escribimos nosotros cuatro. Bowie decía si le gustaban o no".
El cantante, sin embargo, defendió su participación en la composición: "Nadie escribe cambios de acordes como esos".
Locura, mitología y una portada que rompió esquemas
El álbum exploró temas como la locura en All the Madmen, la violencia en Running Gun Blues y la tecnología en Saviour Machine.
También incorporó referencias mitológicas en The Supermen y abordó el deseo y la espiritualidad en The Width of a Circle.
Las letras reflejan influencias de autores como Friedrich Nietzsche, Franz Kafka y H. P. Lovecraft, mientras la música construye ambientes inquietantes y pasajes de gran intensidad.
La imagen del disco también generó conversación. La edición estadounidense presentó una ilustración de Michael J. Weller con un vaquero frente a un hospital psiquiátrico.
En Reino Unido, Bowie eligió una fotografía de Keith MacMillan en la que aparece recostado en un diván y vestido con una creación de satén diseñada por Michael Fish.
Esta segunda portada anticipó la exploración de la androginia y la identidad visual que caracterizaría distintas etapas de su carrera.
Aunque el álbum tuvo una recepción comercial moderada en su lanzamiento, su influencia creció con los años.
Artistas como Siouxsie and the Banshees, The Cure, Gary Numan y Nine Inch Nails encontraron inspiración en su sonido.
Uno de sus mayores alcances llegó en 1993, cuando Nirvana interpretó la canción que da título al disco durante su presentación para MTV Unplugged in New York.
La versión de Kurt Cobain acercó la composición de Bowie a una nueva generación y la convirtió en una de las interpretaciones más recordadas del repertorio de la banda estadounidense.
