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Salud tendrá más presupuesto en 2027, pero no más inversión para nuevos hospitales: la contradicción que advierte Mañalich

Jaime Mañalich analizó el aumento del Presupuesto de Salud 2027 y advirtió problemas en inversión hospitalaria, listas de espera y atención primaria.

Jaime Mañalich (1)
Agencia Uno

El Ministerio de Salud será uno de los principales beneficiados por el proyecto de Ley de Presupuestos 2027. Sus recursos aumentarán un 4,7%, una expansión superior al crecimiento de 1,5% contemplado para el gasto público total.

Sin embargo, para el exministro de Salud e investigador de Clapes UC, Jaime Mañalich, el incremento no resuelve algunas de las principales dificultades estructurales del sistema sanitario, especialmente la inversión hospitalaria y la capacidad de respuesta de los consultorios.

En conversación con Concierto Valor, el exsecretario de Estado abordó también la controversia por los recursos destinados a la Ley Ricarte Soto, las listas de espera y el papel que podrían desempeñar la tecnología y los prestadores privados.

Un presupuesto que crece, pero mantiene problemas pendientes

El proyecto presentado por el Gobierno contempla un incremento de aproximadamente $830 mil millones para Salud, llevando su presupuesto a cerca de $18,3 billones.

La ministra May Chomali ha destacado que los recursos adicionales permitirán fortalecer la atención primaria, mejorar la gestión hospitalaria y avanzar en la reducción de los tiempos de espera.

Mañalich valoró la magnitud del incremento. “Primero, hay un aumento del presupuesto, es de los ministerios que más sube, de 4,7%, lo que es una cifra muy importante”, señaló.

Pero inmediatamente introdujo una diferencia entre el financiamiento general del sistema y los recursos disponibles para ampliar su infraestructura. “No hay un crecimiento en inversiones, o sea, lo que se destina a construir, no sé, nuevos hospitales comparado con lo anterior, y ahí hay un déficit que este presupuesto no tiende a resolver, lo que es preocupante”, sostuvo.

Su advertencia apunta a que aumentar el gasto en prestaciones y funcionamiento no necesariamente significa ampliar la capacidad física de la red asistencial.

Ley Ricarte Soto: el recorte que genera preocupación

Uno de los puntos más controvertidos del proyecto está relacionado con el financiamiento de tratamientos de alto costo.

De acuerdo con los antecedentes publicados sobre el Presupuesto 2027, el Fondo para Diagnósticos y Tratamientos de Alto Costo, asociado a la Ley Ricarte Soto, enfrenta una reducción cercana al 14,5% en sus recursos. La disminución ha generado críticas desde organizaciones vinculadas al acceso a medicamentos y coincide con una discusión legislativa sobre cómo fortalecer el financiamiento de estos tratamientos.

Mañalich destacó la importancia de este mecanismo para pacientes que necesitan medicamentos e insumos particularmente costosos. “Ha sido particularmente relevante o ha tenido mucho eco lo que ocurre con la Ley Ricarte Soto”, señaló.

El exministro recordó que la normativa financia tratamientos con recursos públicos para personas afiliadas tanto a Fonasa como a isapres. Se trata de una protección especialmente importante para pacientes con enfermedades que afectan a grupos relativamente pequeños de la población, pero cuyos tratamientos pueden representar costos imposibles de asumir individualmente.

La controversia abre así una pregunta sobre la distribución del gasto: cómo compatibilizar el aumento general del presupuesto sanitario con la continuidad y suficiencia de programas específicos.

El problema de las listas de espera comienza en los consultorios

Otro de los principales desafíos abordados durante la entrevista fueron las listas de espera, que afectan a más de dos millones de personas según las cifras consideradas en la conversación.

Para Mañalich, una parte importante del problema se encuentra en la forma en que funciona la atención primaria. “Tenemos un problema conceptual y estructural y es que la atención primaria, vale decir los consultorios, no son suficientemente resolutivos”, afirmó.

El exministro explicó que esta limitación provoca que pacientes sean derivados a hospitales para recibir prestaciones que podrían abordarse en establecimientos de atención primaria si contaran con mejores herramientas. “Eso hace que personas tengan que engrosar una lista de espera para una atención en un hospital”, advirtió.

Su propuesta apunta a fortalecer los consultorios para que puedan resolver una mayor cantidad de necesidades sin depender necesariamente de una derivación hospitalaria. Entre las áreas mencionadas aparecen los exámenes de laboratorio, las atenciones oftalmológicas y los servicios de salud mental.

Inteligencia artificial para mejorar la atención

La transformación que plantea Mañalich también contempla incorporar nuevas tecnologías.

El exministro considera que la digitalización y la inteligencia artificial podrían contribuir a mejorar la capacidad de respuesta de la atención primaria, especialmente en tareas de apoyo clínico, organización de información y gestión de prestaciones. “Ahí hay una iniciativa, yo creo que es en cierne, que haya una solución más tecnologizada en la cual la inteligencia artificial tiene un rol fundamental, pero nos hemos demorado en adoptarlo”, señaló.

La propuesta se relaciona con uno de los objetivos anunciados por el Ministerio de Salud para 2027: avanzar en transformación digital, ficha clínica compartida y nuevas herramientas tecnológicas. La diferencia está en conseguir que esas inversiones se traduzcan efectivamente en mayor capacidad de atención.

Para Mañalich, fortalecer los consultorios podría evitar derivaciones innecesarias y contribuir a reducir la presión sobre los hospitales.

El debate sobre Fonasa y los prestadores privados

La entrevista también abordó las alianzas entre el sistema público y prestadores privados.

Uno de los mecanismos discutidos fue la participación de las Cajas de Compensación en iniciativas que permiten acelerar prestaciones para personas que se encuentran en listas de espera.

Mañalich sostuvo que la colaboración público-privada continúa enfrentando resistencias que considera principalmente ideológicas. “Esa es como una discusión ideológica muy antigua en Chile que no se ha resuelto”, señaló.

Según el exministro, algunos gobiernos han privilegiado que las soluciones financiadas por Fonasa se entreguen exclusivamente mediante establecimientos públicos. “En general, la idea que han tenido algunos gobiernos es que toda solución para los beneficiarios de Fonasa tiene que hacerse solo en prestadores públicos”, planteó.

El Presupuesto 2027 contempla fortalecer las capacidades de Fonasa para resolver determinadas prestaciones mediante el sector privado. La discusión, sin embargo, continúa abierta respecto de cómo equilibrar el uso de esa capacidad con el fortalecimiento de la red pública.

Mañalich cuestiona una eventual nueva candidatura de Bachelet

Fuera de la discusión sanitaria, el exministro también abordó el escenario presidencial de 2029 y la posibilidad de que Michelle Bachelet vuelva a competir por La Moneda.

A su juicio, abrir esa conversación cuando todavía faltan tres años para la elección podría perjudicar la aparición de nuevos liderazgos. “Me parece una conversación muy prematura, que tiene un efecto adverso y es que se necesita una renovación generacional”, afirmó.

Mañalich sostuvo que el protagonismo de figuras políticas con una trayectoria consolidada puede dificultar que otros nombres consigan instalarse. “La presencia de Michelle Bachelet implica inmediatamente que otros nombres quedan efectivamente guardados en la despensa”, señaló.

El exministro agregó que esa situación podría relegar candidaturas que considera prometedoras.

Más recursos y mayor capacidad de respuesta

El análisis de Mañalich deja una distinción central para la discusión del Presupuesto 2027.

El aumento de 4,7% representa una expansión importante de los recursos sanitarios, pero el desafío no termina en cuánto dinero recibe el Ministerio de Salud. También importa cómo se distribuye entre hospitales, atención primaria, tratamientos de alto costo y nuevas tecnologías.

Mientras el Gobierno pone el foco en mejorar la gestión y reducir los tiempos de espera, Mañalich advierte que persisten dificultades estructurales. Estas, las cuales requieren cambios en la forma de prestar atención.

El desafío, en definitiva, no es solamente financiar más prestaciones, sino conseguir que el sistema tenga mayor capacidad para resolver los problemas de salud de las personas antes de que terminen acumulándose en una lista de espera.


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