La crisis que enfrenta el Ministerio de Justicia por la polémica de las rebajas de condenas continúa generando repercusiones políticas y cuestionamientos al manejo del Gobierno del Presidente José Antonio Kast.
Uno de los principales focos de controversia es la continuidad del ministro Fernando Rabat, quien enfrenta críticas por las decisiones adoptadas durante su gestión y la posibilidad de una acusación constitucional. En este contexto, Axel Callís, sociólogo, director de TuInfluyes y académico de la Universidad Central, realizó una dura evaluación del Ejecutivo durante una entrevista en Concierto Valor, conducido por María Elena Dressel.
Axel Callís
El analista advirtió que el conflicto ya no se limita al Ministerio de Justicia, sino que está comprometiendo directamente la conducción política del Gobierno. “Este es un conflicto que se está derivando en una crisis que yo creo que es la más severa que ha tenido el gobierno desde que partió el 11 de marzo”, sostuvo.
La crisis de Justicia y el costo político para Kast
Para Callís, la controversia por las rebajas de condenas tiene características especialmente delicadas desde el punto de vista de la opinión pública.
El investigador explicó que los temas relacionados con delitos sexuales contra menores generan un nivel de rechazo social que puede afectar profundamente la imagen de las autoridades involucradas. “En opinión pública se usa la palabra ‘radioactivo’: tú nunca debes aparecer ni cerca de la palabra pedófilo si eres un agente público o un político, porque te salpica y te quema”, afirmó.
Su planteamiento apunta al impacto político que puede tener la asociación de un gobierno con una controversia de esta naturaleza, independientemente de las responsabilidades jurídicas que finalmente se establezcan.
Durante la conversación, María Elena Dressel también describió la situación del ministro Fernando Rabat mediante una metáfora. “La situación de Fernando Rabat... pareciera que es como una arena movediza: a medida que da manotazos en el aire, se va hundiendo cada vez más”, señaló. Para el sociólogo, la dificultad del Ejecutivo radica en que la crisis se ha extendido más allá de la figura del ministro y comienza a comprometer al propio mandatario.
“El mundo al revés”: las críticas al Presidente
Uno de los principales cuestionamientos de Callís estuvo dirigido a la decisión del Presidente Kast de intervenir personalmente en defensa de sus ministros.
Según explicó, la lógica habitual de la conducción política es que los integrantes del gabinete asuman el desgaste de las controversias para evitar que estas afecten directamente al jefe de Estado.
Sin embargo, considera que el Gobierno está actuando de manera contraria. “Es como incomprensible todo (...) el mundo al revés donde el presidente le presta ropa a los ministros y no al revés”, afirmó.
Dressel coincidió en que esta dinámica resulta llamativa. “Llama la atención que ha salido varias veces como a excusar a sus ministros cuando la lógica indica que debiera ser al revés: el fusible es el ministro, no el presidente”, comentó.
La discusión apunta al costo que puede tener para un mandatario asumir personalmente la defensa de decisiones controvertidas. Para Callís, esa estrategia puede profundizar el desgaste político del Ejecutivo, especialmente cuando existen cuestionamientos que podrían resolverse mediante cambios en el gabinete.
“Rabat debiera haber dado un paso al costado hace rato”
El sociólogo también abordó directamente la continuidad del ministro Fernando Rabat.
A su juicio, el secretario de Estado debería haber dejado su cargo antes de que la controversia alcanzara su actual magnitud. “Rabat debiera haber dado un paso al costado hace rato”, sostuvo.
Callís argumentó que el carácter independiente del ministro facilitaría políticamente su salida. “Un ministro independiente sale muy barato sacarlo porque nadie te va a reclamar”, afirmó.
Su análisis se relaciona con la capacidad del Gobierno para contener el conflicto y evitar que siga afectando su imagen pública. Sin embargo, la decisión de mantener o reemplazar a un ministro corresponde al Presidente de la República, mientras que una eventual acusación constitucional sigue procedimientos y requisitos propios.
“El presidente se transformó en vocero de su propio gobierno”
Otro de los puntos centrales de la columna fue el manejo comunicacional de La Moneda.
Callís cuestionó que el Presidente Kast haya asumido personalmente un papel protagónico en la entrega de explicaciones públicas, desplazando en la práctica a los responsables de la vocería gubernamental. “El presidente se transformó en vocero de su propio gobierno”, afirmó.
El investigador también criticó la falta de continuidad que, a su juicio, ha tenido la estrategia comunicacional del Ejecutivo. “El vocero que nombraron la semana pasada duró 4 días con el monopolio de la vocería porque el mismo presidente le sacó el piso”, sostuvo.
Para el sociólogo, esta dinámica evidencia problemas de coordinación dentro del gabinete. La crítica no se limita a quién comunica las decisiones, sino también a cómo se distribuyen las responsabilidades políticas entre el Presidente y sus ministros.
“Es un diseño ministerial que fracasó absolutamente”
Callís extendió su evaluación a la estructura general del Gobierno.
Según el analista, los problemas que han quedado expuestos durante la crisis de Justicia reflejan dificultades más amplias en la organización y funcionamiento del gabinete. “Todo es muy a tropezón, muy lleno de errores, falta coordinación, falta experiencia y, al final, hay que decirlo: es un diseño ministerial que fracasó absolutamente”, afirmó.
La declaración constituye una de las críticas más duras formuladas durante la entrevista. Para el sociólogo, el problema no estaría únicamente en determinadas decisiones ministeriales, sino en la forma en que el Ejecutivo distribuye funciones, administra conflictos y comunica sus posiciones. Desde esa perspectiva, la crisis de Justicia sería una manifestación de dificultades que afectan a la conducción política del Gobierno.
ENADE y las expectativas económicas del Ejecutivo
La entrevista también abordó el escenario económico y las proyecciones de inversión discutidas durante el Encuentro Nacional de la Empresa, ENADE.
Callís cuestionó el optimismo de algunos discursos, considerando las dificultades políticas que enfrenta el Ejecutivo. “Escuché algunas partes de los discursos de ENADE y algunos me parecieron un poquito fantasiosos”, comentó.
El analista sostuvo que las expectativas económicas no pueden separarse completamente del nivel de respaldo político y de la confianza que genera un gobierno. “Si tú tienes un gobierno que tiene una desaprobación del 70%, es poca la tierra fértil que hay para invertir”, afirmó.
La cifra corresponde a la referencia utilizada por Callís durante la entrevista y no constituye, por sí sola, una medición actualizada de todas las encuestas. Su argumento apunta a que las metas de inversión requieren un entorno de estabilidad, confianza y capacidad de gestión. Sin embargo, la inversión también depende de factores como las tasas de interés, la demanda, las condiciones regulatorias y las perspectivas económicas internacionales.
Las contradicciones entre austeridad y gastos oficiales
Otro de los cuestionamientos del sociólogo estuvo relacionado con el discurso de austeridad del Gobierno y determinados gastos asociados a viajes oficiales.
Callís advirtió que la percepción ciudadana puede verse afectada cuando las autoridades promueven recortes presupuestarios mientras realizan desembolsos que parecen difíciles de justificar. “En un año de crisis absoluta, económica, recesión (...) el mensaje que le llega a la opinión pública es ‘estamos recortando’, y por otra parte se gastan no sé cuántos millones en un viaje que podría haberlo hecho en un vuelo ordinario”, señaló.
La crítica se centró en la coherencia comunicacional entre el mensaje de contención del gasto y las decisiones administrativas. La declaración no especifica el viaje ni su costo exacto, por lo que no permite establecer por sí misma un gasto irregular.
Durante la conversación, Dressel también abordó la distancia entre las expectativas iniciales del Gobierno y el escenario que enfrenta actualmente. “Hay como un desfase total entre las expectativas que quizás reinaban (...) y la realidad. Es como una cachetada de payaso, por decirlo en buen chileno”, comentó.
Axel Callís anuncia presentación en vivo de Sin Llorar
Al cierre de la conversación, el analista también se refirió a una próxima actividad vinculada a su trabajo de análisis político. Se trata de una presentación en vivo de Sin Llorar, el podcast que realiza junto al periodista Juan Diego Montalva.
El encuentro está programado para el 11 de noviembre en la Sala Mori del Parque Arauco. La actividad llevará el formato del podcast a un escenario presencial, con una conversación sobre actualidad política y los acontecimientos que marcan la agenda nacional.
Una crisis que pone a prueba la conducción del Gobierno
La evaluación de Axel Callís sobre el Ejecutivo estuvo marcada por una preocupación central: la forma en que el Presidente Kast está administrando el desgaste político de sus ministros.
Para el sociólogo, la controversia en Justicia podría haberse contenido mediante decisiones oportunas dentro del gabinete. En cambio, considera que la intervención directa del mandatario ha terminado ampliando sus consecuencias.
La situación de Fernando Rabat, las críticas a la vocería presidencial y los cuestionamientos al diseño ministerial forman parte de un mismo diagnóstico. “Es como incomprensible todo (...) el mundo al revés donde el presidente le presta ropa a los ministros y no al revés”, sostuvo.
Una reflexión que resume la principal advertencia de Callís: cuando el Presidente asume personalmente la defensa de sus ministros, también se expone a cargar con el costo político de sus errores.
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