Estudiar durante años, desarrollar habilidades profesionales y construir una carrera parecía entregar ciertas garantías sobre el futuro laboral. Pero la irrupción de la inteligencia artificial está instalando una preocupación diferente: ¿qué ocurre cuando una herramienta tecnológica comienza a realizar en minutos tareas que antes requerían años de preparación?
Ese temor tiene nombre: FOBO, sigla en inglés de Fear of Becoming Obsolete, que significa miedo a quedar obsoleto.
Marina Tannenbaum, directora de La Láctica y cofundadora de Applied, abordó el fenómeno en su columna de Concierto Valor, donde explicó que la inquietud no se limita a perder el empleo. También involucra la percepción de que los conocimientos y capacidades que definen una identidad profesional podrían perder relevancia.
Durante la conversación, Roberto Musso y Fernanda Vicente profundizaron en las consecuencias laborales del avance tecnológico y en las dificultades para prepararse frente a cambios cuyo alcance todavía resulta incierto.
¿Qué es el FOBO y por qué aparece con la inteligencia artificial?
La expansión de herramientas capaces de escribir, analizar información, programar y ejecutar distintas tareas profesionales está modificando la relación entre las personas y sus conocimientos.
Para Tannenbaum, esa transformación ayuda a explicar el surgimiento de una nueva forma de preocupación. “Aparece un concepto nuevo que es el FOBO, con B larga. ¿Y qué es el FOBO? Es el Fear of Becoming Obsolete... Miedo a quedarse obsoleto”, explicó.
El fenómeno se relaciona con una sensación de pérdida de vigencia profesional. “Nace de esta sensación de que lo que he hecho, lo que he estudiado, lo que me constituye como profesional, empieza a hacerlo la inteligencia artificial en pocos minutos”, sostuvo.
La diferencia respecto del temor tradicional a perder un empleo está en que el FOBO también cuestiona el valor de aquello que una persona sabe hacer.
No se trata únicamente de preguntarse si una empresa seguirá necesitando determinado puesto, sino de enfrentar la posibilidad de que algunas competencias adquiridas durante años puedan ser automatizadas.
El 44% y el temor a ser reemplazado
Durante su columna, Tannenbaum mencionó un estudio que refleja la magnitud que estaría alcanzando esta preocupación. “Hay un estudio que plantea que el 44% de las personas está en un nivel de miedo alto respecto de ser reemplazados”, señaló.
La cifra fue presentada por la especialista como una señal de que la inquietud frente a la automatización ya no es un asunto exclusivamente tecnológico. Sin embargo, durante la conversación no se precisaron la fuente, la población estudiada ni el alcance geográfico de la medición, por lo que no corresponde extrapolar el porcentaje al conjunto de trabajadores chilenos.
Más allá de esa precisión, el concepto permite describir una experiencia que comienza a adquirir relevancia en distintos espacios profesionales: la necesidad de reconsiderar qué conocimientos seguirán siendo valiosos a medida que la inteligencia artificial asuma nuevas tareas.
La capacitación como respuesta al FOBO
Frente al temor de quedar obsoleto, Tannenbaum planteó que evitar las nuevas tecnologías no constituye una respuesta sostenible. Por el contrario, propuso acercarse a ellas y comprender sus posibilidades. “La solución a este FOBO es subirse al barco, es la capacitación”, afirmó.
Su planteamiento apunta a que conocer el funcionamiento de las herramientas permite identificar tanto sus capacidades como sus limitaciones.
Aprender a utilizarlas también puede modificar la percepción de amenaza. Una persona que desconoce cómo funciona la inteligencia artificial puede observarla únicamente como un sistema capaz de reemplazar sus tareas. En cambio, familiarizarse con ella abre la posibilidad de incorporarla a sus propios procesos de trabajo.
La capacitación, en ese sentido, no significa solamente aprender a utilizar una aplicación determinada, sino desarrollar criterios para entender cómo integrar estas tecnologías a una actividad profesional.
El problema de los empleos junior
Roberto Musso introdujo una preocupación adicional: el impacto que la inteligencia artificial podría tener sobre quienes recién comienzan sus carreras. “Los empleos junior hoy día están siendo menos contratados y eso es una señal para el futuro”, sostuvo.
El panelista vinculó esa tendencia con la posibilidad de que determinadas tareas de entrada sean asumidas por sistemas automatizados. Se trata de una advertencia relevante porque los puestos iniciales suelen representar la primera oportunidad para adquirir experiencia profesional.
Si las empresas reducen la contratación de trabajadores junior, también podría verse afectada la manera en que se forman las siguientes generaciones de especialistas. El planteamiento de Musso corresponde a su análisis sobre el mercado laboral y no permite concluir que todas las profesiones estén experimentando una reducción equivalente de oportunidades. Sin embargo, introduce una pregunta de largo plazo: cómo desarrollarán experiencia los futuros trabajadores si parte de las tareas que tradicionalmente realizaban al comenzar sus carreras pasan a ser ejecutadas por inteligencia artificial.
La adaptabilidad como habilidad fundamental
Musso también utilizó una comparación para explicar cómo deberían enfrentar las personas un entorno marcado por cambios acelerados. “Los canarios no fueron hechos para estar enjaulados y llevarlos a la minería. Los canarios fueron hechos para volar”, señaló.
Su reflexión apunta a que las capacidades humanas no deberían entenderse como habilidades destinadas a permanecer inalterables durante toda la vida profesional. “En un entorno de alta tasa de cambio lo único que se requiere es adaptabilidad”, afirmó.
Desde esa perspectiva, el desafío no consiste exclusivamente en dominar una herramienta tecnológica.
También implica desarrollar la capacidad de modificar métodos de trabajo, aprender nuevas habilidades y responder a situaciones diferentes de aquellas para las que una persona se preparó originalmente.
¿Cómo prepararse para un futuro que nadie conoce?
Fernanda Vicente introdujo una dificultad que complejiza la respuesta basada en capacitación.
Si la inteligencia artificial cambia constantemente y todavía no existe claridad sobre todas sus consecuencias, ¿cómo saber exactamente qué habilidades conviene desarrollar? “¿Cómo yo me preparo o me capacito para algo que nadie sabe qué es lo que es?”, planteó.
La pregunta expone una tensión del actual escenario laboral. Por una parte, se recomienda aprender a utilizar las nuevas tecnologías para evitar quedar rezagado. Por otra, la velocidad de su evolución dificulta identificar cuáles serán las competencias más relevantes dentro de algunos años.
Para Vicente, esa incertidumbre no puede eliminarse completamente. “Tenemos que desarrollar una habilidad que es muy difícil, que es convivir con la incertidumbre”, sostuvo.
Su reflexión complementa los planteamientos de Tannenbaum y Musso: además de adquirir conocimientos tecnológicos, las personas necesitan prepararse para adaptarse a escenarios que todavía no están definidos.
Más allá del miedo a perder el empleo
El FOBO permite observar el impacto de la inteligencia artificial desde una dimensión que va más allá de las cifras de automatización o de las proyecciones de puestos de trabajo.
La preocupación también tiene relación con la identidad profesional.
Durante años, muchas personas han construido sus carreras a partir de conocimientos especializados, experiencia acumulada y capacidades que las distinguen en sus respectivas áreas.
Cuando una herramienta comienza a reproducir parte de esas tareas, surge la pregunta sobre qué valor conservarán esas habilidades y cómo deberán transformarse.
La conversación de Concierto Valor dejó tres respuestas complementarias. Marina Tannenbaum planteó la importancia de capacitarse y conocer las nuevas herramientas. Roberto Musso destacó la adaptabilidad frente a un entorno de cambios acelerados. Fernanda Vicente añadió la necesidad de aprender a convivir con un futuro que todavía resulta incierto.
El desafío que plantea el FOBO no es solamente evitar que la inteligencia artificial reemplace determinadas tareas. También consiste en encontrar cómo seguir desarrollándose profesionalmente en un mundo donde aquello que sabemos hacer puede cambiar mucho más rápido que antes.
