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Cierras el computador, pero sigues pendiente del WhatsApp: psicóloga explica por qué no logras desconectarte del trabajo

¿Revisas WhatsApp después del trabajo? Psicóloga explica cómo la disponibilidad permanente afecta el descanso y cuáles son las señales de alerta.

No Poder Desconectar
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Son las seis de la tarde. La jornada laboral terminó, el computador está apagado y, en teoría, comienza el tiempo libre. Sin embargo, una notificación de WhatsApp puede ser suficiente para volver a pensar en reuniones, tareas pendientes o correos que necesitan respuesta. Incluso cuando el mensaje nunca llega, algunas personas siguen pendientes de la posibilidad de recibirlo.

Esta sensación de tener que estar siempre disponible es uno de los desafíos que han surgido con la expansión de las herramientas digitales de trabajo.

La psicóloga Viviana Tartakowsky, directora de la Escuela de Psicología de la Universidad Bernardo O'Higgins (UBO), advierte que la dificultad no está únicamente en la cantidad de horas trabajadas, sino también en la expectativa de tener que responder fuera de la jornada. “El problema no es solamente cuánto tiempo trabajamos, sino también cuánto tiempo sentimos que podríamos tener que trabajar. Cuando el teléfono sigue siendo una extensión de la oficina durante la noche, los fines de semana o las vacaciones, disminuyen los espacios necesarios para recuperar energía, atención y disponibilidad emocional”, explica.

¿Por qué cuesta tanto desconectarse del trabajo?

Las aplicaciones de mensajería, el correo electrónico y las plataformas de colaboración permiten resolver asuntos laborales desde prácticamente cualquier lugar. Sin embargo, esa facilidad también puede hacer menos clara la separación entre el tiempo de trabajo y el descanso.

Según Tartakowsky, una de las consecuencias es la llamada “vigilancia anticipatoria”, que aparece cuando una persona permanece atenta a la posibilidad de recibir una solicitud laboral. Esto puede manifestarse al revisar el teléfono repetidamente, incluso sin haber escuchado una notificación, o al pensar constantemente si existe algún mensaje pendiente.

La especialista señala que esa conducta puede fragmentar la atención y dificultar la recuperación mental después de la jornada. “Estar físicamente fuera del trabajo no necesariamente significa estar psicológicamente fuera de él. La jornada puede terminar formalmente a las seis, pero continuar en nuestra cabeza hasta la noche”, advierte.

La culpa por no responder mensajes fuera del horario laboral

Otro problema aparece cuando la rapidez para contestar comienza a interpretarse como una demostración de compromiso profesional.

Con el tiempo, algunas personas pueden sentir que responder inmediatamente es parte de sus responsabilidades, incluso cuando ya terminó su horario. Esa expectativa puede generar culpa por ignorar un mensaje o temor a que los demás interpreten la falta de respuesta como desinterés.

Para la psicóloga, es importante distinguir entre cumplir adecuadamente con las tareas y mantenerse conectado de manera permanente. “El problema es que podemos confundir responsabilidad con disponibilidad permanente. Ser responsable significa cumplir adecuadamente nuestras funciones; no necesariamente estar accesibles las 24 horas del día”, enfatiza.

Las señales de alerta que podrían indicar dificultades para descansar

La especialista identifica distintas manifestaciones que conviene observar cuando la conexión laboral comienza a extenderse hacia la vida personal.

Entre ellas se encuentran:

  • Sentir ansiedad al alejarse del teléfono.
  • Experimentar culpa por no responder mensajes inmediatamente.
  • Revisar constantemente WhatsApp o el correo laboral.
  • Presentar dificultades para dormir.
  • Sentir irritabilidad o cansancio persistente.
  • Tener problemas para disfrutar actividades personales sin mirar el celular.
  • Estar físicamente con familiares o amigos, pero continuar mentalmente pendiente del trabajo.

Estas señales no constituyen por sí solas un diagnóstico, pero pueden indicar que la dinámica de disponibilidad está interfiriendo con el descanso y las relaciones personales.

¿Cómo desconectarse del trabajo y recuperar el descanso?

Para reducir esta sensación de disponibilidad permanente, Tartakowsky propone establecer límites claros entre la jornada laboral y el tiempo personal.

Una primera medida consiste en definir horarios concretos de inicio y término del trabajo, procurando respetarlos. También recomienda desactivar las notificaciones laborales fuera de la jornada y evitar revisar correos antes de acostarse.

Otra estrategia es acordar con los equipos cuáles situaciones realmente requieren una respuesta urgente, para que no todos los mensajes se interpreten como asuntos inmediatos.

La especialista también propone incorporar pequeños rituales de cierre al terminar el día. Por ejemplo, anotar las tareas pendientes para la mañana siguiente y cerrar las plataformas de trabajo puede ayudar a marcar una separación entre ambas etapas.

Las empresas también tienen responsabilidad

Aunque las medidas individuales pueden ayudar, Tartakowsky advierte que la solución no depende exclusivamente de los trabajadores. Las organizaciones también deben promover ambientes donde se respeten los horarios y donde la disponibilidad fuera de la jornada no sea considerada una señal de mayor compromiso.

De lo contrario, las expectativas del equipo o de las jefaturas pueden dificultar que las personas establezcan límites, incluso cuando intentan hacerlo. “La tecnología nos permite estar disponibles todo el tiempo, pero eso no significa que psicológicamente estemos preparados para estarlo”, concluye.

La advertencia apunta a una distinción fundamental: tener la posibilidad de responder un mensaje laboral a cualquier hora no significa que debamos hacerlo.


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