Una investigación de la Universidad Rockefeller puso el foco en una alternativa de pocos minutos frente a las sesiones prolongadas de actividad física.
El estudio comparó los efectos de seis sprints de 30 segundos con 90 minutos de ejercicio moderado.
Además, los resultados mostraron diferencias importantes en la respuesta molecular del organismo.
El ejercicio intenso modificó más de 200 metabolitos y generó cambios en numerosas proteínas relacionadas con procesos metabólicos.
El ejercicio intenso provocó una respuesta molecular
En concreto, los investigadores observaron que seis sprints de 30 segundos, realizados a máxima intensidad, alteraron casi una cuarta parte de las proteínas sanguíneas analizadas inmediatamente después del ejercicio.
Asimismo, los cambios incluyeron más de 200 metabolitos y proteínas vinculadas con el crecimiento de los vasos sanguíneos, la remodelación de tejidos y la señalización hormonal.
Según Paul Cohen, investigador de la Universidad Rockefeller y director del Laboratorio de Metabolismo Molecular, “unos pocos minutos de ejercicio intenso pueden desencadenar una respuesta molecular significativa”.
Por otra parte, los investigadores compararon estos resultados con una sesión de 90 minutos de ciclismo moderado. En ese caso, los cambios inmediatos fueron considerablemente menores.
¿Pocos minutos pueden reemplazar una sesión extensa?
Sin embargo, los resultados no significan que el ejercicio moderado haya dejado de ser beneficioso. El estudio analizó principalmente la respuesta molecular inmediata después de distintas intensidades de actividad física.
Además, el trabajo incluyó una comparación con información de más de 53.000 personas del UK Biobank. De 33 proteínas asociadas con menor riesgo de obesidad y diabetes tipo 2, 32 respondieron tras los sprints.
En cambio, solamente tres de esas proteínas mostraron cambios después del ejercicio moderado. Los investigadores plantean que distintas intensidades pueden activar respuestas biológicas diferentes.
De hecho, otros trabajos también han estudiado los beneficios de sesiones breves de alta intensidad. Estos resultados han reforzado el interés científico por analizar cuánto influye la intensidad del ejercicio en las respuestas metabólicas.
Aun así, el estudio de Rockefeller fue una investigación aguda y no demuestra que tres minutos de sprints produzcan los mismos beneficios de salud a largo plazo que un programa regular de ejercicio.
Los resultados tampoco implican que correr o realizar actividad moderada deba abandonarse.
