La intimidad es algo difícil de entregar, pero para Fito Paez parece algo fácil. "Malicia", como le dice el artista a la realidad, es de lo que está lleno este documental. Dirigido por el argentino Matías Gueilburt, lleva por título Fito Páez: el mundo cabe en una canción.
Ensayos, amores, memorias y más es lo que entrega en bandeja el gran Fito en casi dos horas de metraje excentricamente montadas. La historia toma como punto de partida el accidente doméstico que Fito Paez tuvo en 2024, que lo obligó a estar fuera de ruedo varios meses. Con esto, Fito confiensa que el dolor físico fue tan grande que pensó en que su vida estaba a punto de terminar y se da comiento a un viaje por sus recuerdos e inicios en la música.
Intimidad y malicia
El interior de su hogar, los estudios de grabación y los ensayos de su gira '4030' son el escenario que Gueilburt se toma para conocer más del excéntrico y muy perfeccionista artista. Sin tapujos, Fito es consentido, audaz, amoroso y sincero con su equipo y cículo cercano.
No cabe duda que lo que vemos en pantalla es lo que Paez nos quiere mostrar. Tal como anuncia al comienzo, no vemos "caretas", vemos su lado más real y las historias que él quiere rememorar. Su relación con Charly García y Luis Alberto Spinetta son alguno de los grandes momentos, por ejemplo.
En un mundo de rockeros e inalcanzables estrellas, Páez siempre ha sido un caramelo para la escena argentina. Conversador y aunque tuvo su paso por el abuso de sustancias y la vida nocturna, su sana relación con el arte lo tiene aún vibrando sobre el escenario y regalándonos grandes obras como 'Novela', el proyecto en el que venía trabajando desde los 80 pero que completó décadas después en Abbey Road, en Londres.
Fito Páez: el mundo cabe en una canción está disponible en Netflix.
