Un complejo y lapidario panorama para la educación chilena fue el que expusieron Claudio Seebach (decano de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez) y Lucas Palacios (rector de INACAP y exministro de Economía).
En diálogo con la 88.5, ambos panelistas abordaron los desalentadores resultados arrojados por la última Prueba PISA de la OCDE. Dicha prueba es una medición estandarizada aplicada a jóvenes de 15 años a nivel internacional.
Mínimo histórico en el bloque internacional
Aunque Chile continúa liderando las mediciones dentro de América Latina, al contrastar su desempeño con los 91 sistemas educativos evaluados por la OCDE surge una realidad distinta. El país se situó en los últimos lugares del bloque. La tabla de posiciones dejó a los estudiantes nacionales en el puesto 37° en Lectura, 43° en Ciencias y 61° en Matemáticas. Esto marca un severo retroceso de 9 lugares en esta última disciplina en comparación con la medición de 2022.
El desglose técnico revela además un problema estructural en la base formativa: Vulnerabilidad de aprendizaje: Casi el 60% de los alumnos evaluados en Chile se ubica en el nivel básico o inferior. Esto implica que no cuentan con las herramientas mínimas para interpretar gráficos, resolver operaciones lógicas o comprender textos de alta complejidad en su vida adulta.
Déficit en el alto rendimiento
Apenas un 2,6% de los estudiantes nacionales alcanzó los niveles superiores de desempeño. Esta cifra representa una brecha crítica frente al promedio de la OCDE, que se sitúa en torno al 12%. Celulares en el aula, "scrolling" y la ilusión del NEM. Al momento de identificar las causas detrás de este deterioro, Seebach apuntó al impacto nocivo de los dispositivos móviles. Además, los calificó derechamente como "armas de distracción masiva" dentro del aula.
Según los datos del informe, el 50% de los estudiantes chilenos reportó que sus compañeros se distraen con celulares durante las clases, una cifra que prácticamente duplica el 28% registrado en el promedio de los países miembros. A esto se suma la dinámica del consumo digital fragmentado
Lucas Palacios, indicó "Leen, hacen scrolling permanentemente. Lo que pasa es que no se involucran con esa lectura, no despiertan su creatividad... leen rápido y no entienden bien lo que leen".
Por otro lado, Claudio Seebach complementó esta frase:
"Leen mucho, pero no se involucran, no profundizan. Entonces es un exceso de ruido que no te lleva a un análisis crítico ni a un involucramiento personal». Asimismo, Seebach alertó sobre la distorsión generada por la inflación de notas en la Enseñanza Media (NEM). En una década, el promedio país subió de 5,6 a 5,9. Esto fue impulsado con mayor fuerza por los colegios particulares pagados.
"Tienes una falsa sensación de aprendizaje", enfatizó el decano, explicando que esta práctica encubre vacíos formativos y deteriora la tolerancia a la frustración cuando los jóvenes ingresan a la educación superior.
Un llamado a revalorizar a los docentes
Pese a la contundencia de las cifras negativas, el informe PISA arrojó antecedentes optimistas respecto a la motivación de los jóvenes chilenos. Un 77,1% declaró que le gusta aprender cosas nuevas en el colegio (superando el 68,8% promedio de la OCDE). Además, un 77,9% manifestó interés por entender cómo funcionan las cosas.
Frente a este potencial desaprovechado, Palacios y Seebach insistieron en la urgencia de respaldar la labor de los profesores y modernizar las metodologías. Como solución, proponen transitar desde la enseñanza abstracta hacia aplicaciones concretas vinculadas a la inteligencia artificial, el cambio climático y la industria nacional.
"Las redes sociales y el exceso de información van poco a poco neutralizando la capacidad de asombro y de curiosidad... tenemos que apoyar fuertemente a los docentes, a los que les hemos ido quitando el piso", concluyó Palacios.
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