¿Cómo debe actuar un país como Chile cuando sus intereses económicos y políticos lo obligan a relacionarse con dos superpotencias que compiten entre ellas?
Para el abogado y exministro de Relaciones Exteriores Ignacio Walker, la respuesta no pasa por escoger un bando. Chile debe intentar mantener simultáneamente “la mejor relación” posible con Estados Unidos y China, privilegiando sus intereses permanentes por sobre las afinidades ideológicas de los gobiernos de turno.
En conversación con Concierto Valor, Walker abordó los desafíos de la política exterior chilena en medio de la competencia entre Washington y Beijing, además de las recientes tensiones diplomáticas con Argentina, la candidatura de Michelle Bachelet a Naciones Unidas y la necesidad de reformar el sistema político.
La “cuadratura del círculo” entre Estados Unidos y China
La relación entre las dos principales potencias plantea un desafío especialmente complejo para países como Chile.
Por un lado está Estados Unidos. Por otro, China mantiene una enorme relevancia para las relaciones comerciales del país. Y la creciente competencia estratégica entre ambos puede generar presiones para que otras naciones definan posiciones.
Para Walker, Chile debería evitar esa lógica. “Chile tiene que tener la mejor relación con Estados Unidos y la mejor relación con China y, aunque parezca la cuadratura del círculo, ese es el arte de la política, el arte de la diplomacia”, afirmó.
El exministro sostuvo que las relaciones internacionales deben construirse desde una mirada pragmática y no necesariamente desde las coincidencias ideológicas entre quienes ocupan temporalmente los gobiernos.
Durante la conversación apareció como ejemplo la relación con Estados Unidos. Pese a la afinidad política existente entre Donald Trump y el Presidente José Antonio Kast, el gobierno estadounidense aplicó a Chile un arancel de 12,5%, según los antecedentes abordados en la entrevista. El episodio muestra, desde esta perspectiva, que los intereses de un país pueden imponerse a las cercanías políticas entre sus autoridades.
Pragmatismo sin abandonar los principios
Walker hizo, sin embargo, una precisión respecto de lo que entiende por pragmatismo.
No se trataría simplemente de intentar pasar inadvertidos frente a la competencia entre las grandes potencias ni de renunciar a posiciones históricas de la diplomacia chilena para evitar conflictos. “Más que pasar piola, yo creo que hay que ser pragmático. En esta confrontación o competencia estratégica entre Estados Unidos y China, obviamente que Chile tiene que tratar de ser muy pragmático, que no es sinónimo de cinismo”, explicó.
El criterio, sostuvo, debería estar determinado por aquellos principios que trascienden a los gobiernos. “Chile defiende principios, objetivos e intereses permanentes de la política exterior chilena, entendida como una política de Estado”, agregó.
Así, la eventual cercanía política con una determinada administración extranjera no debería modificar sustancialmente la estrategia internacional del país.
La tensión con Argentina por Magallanes
Esa combinación entre pragmatismo y defensa de principios también apareció al analizar las recientes controversias diplomáticas con Argentina. Durante la entrevista se abordaron las tensiones provocadas por declaraciones de autoridades y oficiales argentinos respecto de la soberanía en Magallanes.
El episodio derivó en una declaración conjunta que ratificó la soberanía chilena establecida históricamente desde 1881. También se mencionó la confusión protagonizada por la ministra argentina Patricia Bullrich al referirse al Estrecho de Magallanes, situación por la cual posteriormente se enviaron disculpas formales.
Frente a episodios de este tipo, Walker sostuvo que Chile debe evitar escalar innecesariamente las controversias, pero sin mostrar ambigüedad respecto de sus posiciones. “Chile tiene que mantener mucha claridad y firmeza en la defensa de ciertos principios jurídicos y mucha austeridad, como ha sido [...] tradicional en el lenguaje de la diplomacia chilena”, planteó.
La fórmula vuelve a ser similar: firmeza respecto del fondo y cautela respecto de la forma.
Bachelet y la apuesta por el multilateralismo
La conversación también abordó la candidatura de Michelle Bachelet a Naciones Unidas.
Walker destacó especialmente el respaldo de Brasil y México, países que, de acuerdo con lo señalado durante la entrevista, representan conjuntamente cerca de la mitad de la población y del producto de América Latina. Para el exministro, esos apoyos entregan un componente estratégico a una candidatura asociada a la defensa del multilateralismo y del derecho internacional.
La discusión vuelve a conectarse con un escenario internacional marcado por la competencia entre potencias y la presión sobre organismos y acuerdos multilaterales. Para un país del tamaño de Chile, la existencia de reglas internacionales adquiere especial importancia precisamente porque permite que las relaciones entre Estados no dependan exclusivamente de su peso económico o militar.
El problema interno: más de 15 partidos en el Congreso
Walker también llevó la conversación desde la política exterior hacia un desafío de gobernabilidad dentro de Chile.
El exministro respaldó avanzar en una reforma al sistema político que permita disminuir la fragmentación parlamentaria. Su diagnóstico apunta al elevado número de colectividades representadas actualmente en el Congreso. “Aquí se trata de evitar la fragmentación política y electoral, el exceso de partidos políticos con más de 15 partidos en el Parlamento”, sostuvo.
A su juicio, el problema no se limita a la cantidad de colectividades existentes, sino a las consecuencias que esa dispersión puede tener para construir acuerdos y sostener gobiernos capaces de llevar adelante sus programas. “Por el lado de esta fragmentación político-electoral no se llega a ninguna parte desde el punto de vista de la gobernabilidad democrática”, advirtió.
Aunque se trata de una discusión interna, comparte una lógica con la mirada internacional planteada por Walker: la capacidad de construir acuerdos sin renunciar a los intereses y principios fundamentales.
En un escenario global marcado por la competencia entre Estados Unidos y China y con controversias diplomáticas incluso entre países vecinos, el desafío para Chile será mantener esa política de Estado más allá de las afinidades ideológicas de cada gobierno.
