Un proyecto de infraestructura digital terminó convertido en una expresión concreta de la competencia entre Estados Unidos y China. La discusión por un cable submarino que conectaría a la Región de Valparaíso con el gigante asiático abrió interrogantes sobre cuánto margen tiene Chile para tomar decisiones estratégicas mientras intenta mantener relaciones con ambas potencias.
El economista, exministro y exsenador Carlos Ominami abordó esta tensión en conversación con Concierto Valor, donde también analizó la primera interpelación realizada a un canciller chileno y el eventual papel de Michelle Bachelet en la reorganización de la oposición.
Para Ominami, el escenario internacional pone al país frente a decisiones cada vez más complejas, especialmente cuando sus intereses comerciales y estratégicos se cruzan con la disputa entre Washington y Beijing.
El cable submarino que quedó entre dos potencias
Una de las principales controversias abordadas durante la entrevista fue el proyecto de cable submarino transpacífico con China.
La iniciativa ha generado reparos desde Estados Unidos. El embajador estadounidense en Chile, Brandon Judd, ha planteado públicamente que para Washington el asunto no es meramente comercial, sino que involucra seguridad y soberanía, llegando a describirlo como una “línea roja”.
Ominami cuestionó la participación que ha tenido el diplomático estadounidense en la discusión. “El embajador de Estados Unidos simplemente se adelantó a decir que esto ya terminó”.
Para el exministro, el episodio ejemplifica un problema mayor. “Estamos en una situación muy delicada donde Estados Unidos busca subordinarnos a sus intereses”.
Se trata de la interpretación de Ominami sobre la actuación estadounidense. El Gobierno, por su parte, ha sostenido que la iniciativa continúa su tramitación administrativa, que se están recopilando antecedentes y que todavía no se han otorgado los permisos correspondientes. La discusión, por lo tanto, sigue abierta.
El peso de China y Estados Unidos para Chile
La complejidad aumenta al observar la relación comercial que Chile mantiene con las dos potencias. Durante la entrevista, Ominami sostuvo que China representa alrededor del 40% de las exportaciones chilenas y Estados Unidos cerca del 16%.
Los datos oficiales disponibles para enero-agosto de 2026 muestran una proporción algo diferente, aunque mantienen la amplia relevancia de ambos mercados: China concentró el 33,6% de las exportaciones de bienes y Estados Unidos el 16,8%.
China continúa así como el principal mercado para los productos chilenos. Al mismo tiempo, la relación comercial con Estados Unidos atraviesa una nueva dificultad después de que Washington aplicara una sobretasa de 12,5% que afecta aproximadamente al 40% del valor de los productos chilenos enviados a ese mercado. El Gobierno chileno ha mantenido negociaciones para obtener nuevas exclusiones.
Ominami cuestionó duramente esa decisión durante la entrevista. “El presidente Trump simplemente ha violado el tratado que ha existido y funcionado muy bien entre Chile y Estados Unidos desde hace 20 años”.
La afirmación corresponde a la evaluación del exministro. El Gobierno chileno, al responder oficialmente a la sobretasa, sostuvo que la medida fue adoptada bajo legislación interna estadounidense y que no estaba dirigida específicamente contra Chile, aunque manifestó su desacuerdo con su aplicación.
La primera interpelación a un canciller
Las tensiones de la política exterior también llegaron al Congreso.
El canciller Francisco Pérez Mackenna se convirtió esta semana en el primer ministro de Relaciones Exteriores sometido a una interpelación desde que este mecanismo fiscalizador fue instaurado en 2005. Entre los principales asuntos discutidos estuvieron el Escudo de las Américas, las intervenciones públicas de Brandon Judd y otros aspectos de la conducción internacional del Gobierno.
Para Ominami, la instancia refleja una diferencia más profunda respecto de la trayectoria diplomática chilena. “Es primera vez que un gobierno se distancia tan significativamente de lo que es un cierto cauce básico que ha tenido la política exterior durante todos los gobiernos”.
El exsenador aseguró además que hubo una figura que, aunque evidentemente no participó de la sesión, estuvo permanentemente presente en la discusión. “Un gran personaje de la interpelación que estuvo presente fue el embajador norteamericano”.
Durante la propia interpelación, el canciller defendió la autonomía de las decisiones chilenas y sostuvo que “ningún embajador extranjero define lo que hace este país”.
Bachelet y el problema de liderazgo de la oposición
La entrevista también abordó el escenario político interno y el papel que podría desempeñar Michelle Bachelet.
La expresidenta retiró recientemente su candidatura para convertirse en secretaria general de Naciones Unidas, después de no conseguir el respaldo necesario para continuar en la carrera.
Para Ominami, sin embargo, su relevancia política interna permanece. “La expresidenta Bachelet es una figura en la política nacional y de relevancia internacional [...] es un referente y una autoridad moral”.
El exsenador considera que Bachelet posee una característica particularmente importante en el escenario actual: capacidad de concitar respaldo entre las distintas fuerzas opositoras. “Es la persona quizás la única que concita un gran respaldo en el conjunto de las fuerzas de oposición”.
Su diagnóstico es que esas fuerzas permanecen mayoritariamente unidas, pero todavía enfrentan las consecuencias de su derrota. “Creo que la oposición está básicamente unida [...] es una oposición que todavía es débil, sufre el impacto de una derrota profunda”.
Para Ominami, el desafío no pasa únicamente por elaborar nuevas propuestas. “No faltan tanto las ideas, sino que faltan liderazgos fuertes”.
Una disputa global que aterriza en decisiones concretas
El cable submarino permite unir las distintas preocupaciones planteadas por Ominami.
La competencia entre Estados Unidos y China puede parecer una discusión distante sobre el orden mundial, pero comienza a adquirir consecuencias concretas cuando aparecen aranceles, infraestructura digital, cooperación en seguridad y decisiones sobre las relaciones comerciales de Chile.
Washington ha planteado públicamente sus reparos al cable con China, mientras el Ejecutivo chileno sostiene que su tramitación continúa. Al mismo tiempo, China permanece como el principal destino de las exportaciones nacionales y Estados Unidos conserva un peso significativo en el comercio chileno. Es precisamente ese escenario el que Ominami considera delicado.
El desafío que plantea su análisis no consiste simplemente en optar entre Washington o Beijing, sino en cómo Chile puede relacionarse con ambas potencias mientras mantiene autonomía para decidir sobre proyectos considerados estratégicos para sus propios intereses.
