En el inmenso y cotizado patrimonio musical que Sting forjó al mando de The Police, existe una composición cuya presencia resulta innegociable cada vez que el músico pisa una tarima.
Se trata de "Roxanne", el corte publicado originalmente en abril de 1978 que catapultó al trío británico a la masividad y que, hasta el día de hoy, el artista considera una pieza irremplazable de su repertorio.
El éxito de Roxanne
La revelación no responde a un mero capricho de nostalgia, sino a un pacto implícito con sus seguidores que el propio cantautor británico reconoce con una mezcla de gratitud y realismo escénico. En diversas entrevistas a lo largo de las décadas, Sting ha admitido que el público asistente acude esperando escuchar ese coro de forma obligada:
"Me resulta difícil dar un concierto sin cantar 'Roxanne'. La gente simplemente me identifica con ella y creo que pediría el reembolso si no la toco. Amo esa canción. Siempre me exige mucho. Me exige aún más ahora que me estoy haciendo mayor", desclasificó el bajista y vocalista.
Luces rojas en París y una fórmula que desafió la radio
El origen de este clásico indiscutido se remonta a una estancia del trío en París durante los albores de su formación. En aquel entorno, el músico absorbió el paisaje nocturno de las calles parisinas y la presencia del comercio sexual. Así, edificó un relato dramático: la súplica desesperada de un hombre que busca rescatar a la mujer que ama de aquel oficio.
En la sala de ensayo, la química entre la base rítmica conducida por la batería de Stewart Copeland, las líneas de bajo de Sting y los particulares acordes disonantes introducidos por la guitarra de Andy Summers modelaron una sonoridad inclasificable para la época. Además, la mezcla entre la ferocidad inmediata del punk y la síncopa bailable del reggae dio forma a una pista que la industria consideraba atípica para la programación radial imperante. Sin embargo, su cadencia melódica resultó fulminante para el oído popular.
El limpiador de ventanas y el pulso de la calle
El impacto social de la pieza no tardó en manifestarse en situaciones cotidianas que marcaron al propio cantante. Por ejemplo, el músico ha recordado que el verdadero indicio de que su propuesta había roto las fronteras comerciales llegó una mañana durante una parada de gira en la localidad de Stoke:
“La primera vez que la escuché en la calle estábamos tocando en Stoke; me desperté y el limpiador de ventanas la estaba cantando. En ese momento me di cuenta: 'Lo logré'”, narró entre risas.
