Efemerides

A 51 años de su primer número 1 en EE. UU: la historia del sencillo que nació de la colaboración más épica en el rock

Dejando atrás el glam rock que fue la base de su carrera, el legendario músico experimentó con el que llamo "plastic soul" y creó un hit.

David Bowie
Getty Images

A pesar de haber tocado el cielo comercial y estético con la figura extraterrestre de Ziggy Stardust, David Bowie vivía con la persistente inquietud de quedar encasillado en una fórmula teatral predecible. Necesitaba despojarse del maquillaje cósmico y explorar un horizonte orgánico, sofisticado y bailable. Por ello, bautizó ese estilo por él mismo como "Plastic Soul".

Ese viraje estilístico encontró su consagración definitiva un 20 de septiembre de 1975. En esa fecha, "Fame" escaló por primera vez al puesto N°1 del ranking Billboard Hot 100.

Charlas nocturnas y el rechazo a los abusos corporativos

El germen de la composición nació tras un encuentro entre Bowie y John Lennon a fines de 1974. Dicho encuentro fue propiciado en una velada organizada por la actriz Elizabeth Taylor.

En medio de extensas conversaciones sobre el desgaste personal, la soledad que acarrea el éxito masivo y las cicatrices financieras que dejaron los manejos administrativos en The Beatles, ambos creadores forjaron una sintonía inmediata basada en el escepticismo hacia la industria del entretenimiento.

Meses después, durante las sesiones del álbum Young Americans en Nueva York, Bowie convocó al ex-Beatle a la sala de grabación. Lo que parecía una jornada de improvisación informal se transformó en una chispa compositiva instantánea. Dicha chispa se estructuró en torno a un patrón rítmico que Carlos Alomar venía trabajando a partir de "Foot Stompin'" de los Flares.

La decisión de Alomar y los trucos en la consola

Mientras Lennon aportaba rasgueos con una guitarra acústica e intercalaba falsetes agudos en los coros, se produjo uno de los momentos más particulares de la sesión. De hecho, Bowie y John decidieron pausar el trabajo para salir a cenar, extendiendo la invitación a Alomar. Consciente de que las texturas rítmicas aún no estaban aseguradas, el instrumentista declinó la propuesta y se quedó solo en el estudio:

"Estaba escuchando esas partes de guitarra en mi cabeza y no estaba dispuesto a ir a cenar con David Bowie y John Lennon, ponerme a hablar tonterías y olvidar mis arreglos. De mala gana dije que no y me quedé trabajando. Al regresar, Bowie escuchó el ensamble y declaró: 'La canción está terminada'", relató Alomar años más tarde.

En la mesa de control, la producción aplicó recursos audaces: invirtieron la pista de guitarra acústica de Lennon. Así originaron ese particular efecto de absorción o succión que inaugura el tema. Al mismo tiempo, bañaron el riff de Bowie con una reverberación profunda inspirada en la atmósfera de un recinto cavernoso y desolado.

Mientras los músicos ejecutaban los arreglos deudores de la escuela Stax, David escribía una lírica despiadada donde rimaba sistemáticamente la palabra "fama" (fame) con el concepto de "dolor" (pain).


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