Te pasa algo bastante común: entras a una tienda o abres un catálogo online buscando un par para entrenar y aparecen decenas de marcas, tecnologías, alturas de suela y nombres de colecciones. Algunas prometen amortiguación, otras estabilidad, ligereza o mayor agarre. El problema es que esas características no sirven por igual para correr, jugar básquetbol, caminar o entrenar en el gimnasio.
Elegir bien importa porque el calzado participa en cada apoyo, frenada y cambio de dirección. Una zapatilla incorrecta puede sentirse cómoda durante cinco minutos, pero generar roce, inestabilidad o cansancio después de una sesión completa. La marca ayuda a ordenar la búsqueda, aunque nunca debería reemplazar la revisión del modelo, la talla y el uso para el cual fue diseñado.
La actividad vale más que el logo
Antes de comparar Nike, Adidas, Asics, New Balance, Puma, Fila o Under Armour, conviene responder una pregunta sencilla: ¿para qué vas a usar las zapatillas la mayor parte del tiempo?
Si buscas correr, necesitas una suela que acompañe el desplazamiento hacia adelante y una mediasuela capaz de absorber impactos repetidos. En categorías como las Asics para hombre hay modelos orientados a entrenamiento diario, competencia, trail y caminata.
Por eso, buscar "Asics hombre" no alcanza para identificar la alternativa adecuada: hay que revisar la función concreta de cada línea.
Para gimnasio, en cambio, suele ser mejor una base más firme. En deportes de cancha importan la tracción y el soporte lateral. Y para uso urbano, el diseño y la comodidad cotidiana pueden pesar más que una tecnología pensada para rendimiento.

Ajuste, ancho y espacio para los dedos
Dos modelos con la misma talla pueden sentirse distintos. Cada marca trabaja con hormas propias y, dentro de una misma firma, también existen variaciones entre colecciones. Una zapatilla de running puede tener una puntera amplia, mientras otra de entrenamiento ofrece un ajuste más ceñido en el mediopié.
Al probarlas, el talón debería permanecer sujeto sin rozar. Los dedos necesitan un pequeño margen delantero, especialmente porque el pie suele expandirse durante la actividad. También conviene caminar, flexionar el pie y realizar algún movimiento parecido al del deporte que prácticas.
No es buena idea comprar una talla menor esperando que "ceda". Los materiales pueden adaptarse un poco, pero una estructura demasiado ajustada seguirá comprimiendo el pie.
Amortiguación: más no siempre significa mejor
Las suelas gruesas y blandas son visibles y suelen asociarse con comodidad. Sin embargo, una amortiguación abundante no es necesaria para todas las rutinas.
En running puede ayudar a distribuir el impacto, sobre todo en entrenamientos largos. En ejercicios de fuerza, esa misma espuma puede comprimirse bajo el peso y disminuir la estabilidad. Para sentadillas, peso muerto o trabajo con máquinas, una plataforma firme permite sentir mejor el suelo.
Las marcas utilizan distintos compuestos y nombres comerciales para sus espumas. En lugar de memorizar cada tecnología, conviene observar tres aspectos:
- cuánto se hunde la mediasuela al apoyar;
- qué tan estable se siente el talón;
- si la zapatilla recupera su forma con rapidez.
La respuesta debe coincidir con el uso, no con la tecnología más promocionada.

Suela y superficie de entrenamiento
El dibujo de la suela determina buena parte del agarre. Una zapatilla para asfalto necesita resistencia a la abrasión y contacto uniforme. Un modelo de trail utiliza tacos para afirmarse sobre tierra, barro o piedras. En cancha interior se busca tracción sin una suela que dificulte los giros.
Entre las zapatillas Fila, así como en los catálogos de Puma, Reebok o Skechers, pueden encontrarse opciones urbanas y deportivas con apariencias similares.
Entre las opciones de zapatillas Fila, por ejemplo, hay modelos con propósitos distintos, de modo que el diseño exterior no siempre permite saber cómo responderán durante el ejercicio.
Si entrenas en más de una superficie, puede convenirte un modelo versátil. Pero cuando la actividad es específica y frecuente, una suela diseñada para ese terreno suele ofrecer mejor desempeño y desgaste más uniforme.
¿Qué mirar según tu perfil?
Si corres de forma habitual
Prioriza ajuste, transición y amortiguación acorde con la distancia. Para trotes tranquilos suele convenir un modelo de entrenamiento diario. Las zapatillas muy livianas o con placas
rígidas están pensadas para objetivos más específicos y no necesariamente entregan mayor comodidad.
Si entrenas en gimnasio
Busca una base estable, suela relativamente plana y soporte lateral. Si tu rutina combina pesas con cardio breve, una zapatilla de entrenamiento cruzado puede ser más útil que una de running tradicional.
Si practicas deportes de cancha
El básquetbol exige frenadas, saltos y desplazamientos laterales. Las zapatillas de básquetbol suelen incorporar una base ancha, refuerzos laterales y amortiguación para los aterrizajes.
Al buscar zapatillas basketball, revisa también el tipo de cancha, porque una suela usada en exteriores se desgasta de manera distinta a una destinada a parquet.
Para tenis, pádel o vóleibol también es esencial la contención lateral. Una zapatilla diseñada solo para correr puede sentirse inestable al cambiar de dirección.
Si buscas un par para uso mixto
Prioriza equilibrio. Una mediasuela intermedia, buena flexibilidad y una suela con agarre moderado pueden servir para caminar, hacer ejercicios generales y usar el calzado durante el día. Lo que debes evitar es esperar rendimiento especializado de un modelo pensado para varias tareas.
Señales de alerta antes de comprar
Desconfía de una elección basada únicamente en el descuento, el color o la popularidad de la marca. También conviene evitar modelos que:
- dejan que el talón se levante;
- comprimen los dedos;
- se sienten inestables al girar;
- generan roce inmediato;
- no indican para qué actividad fueron diseñados;
- tienen una suela incompatible con la superficie de uso.
Los precios y la disponibilidad cambian, pero el criterio de compra se mantiene: primero define el deporte, después revisa el ajuste y recién entonces compara marcas. Prueba ambos pies, camina unos minutos y confirma que la estructura responda al movimiento que realmente haces. Esa secuencia es más útil que elegir el logo más conocido o el modelo que aparece con mayor frecuencia.
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