Las remesas se han convertido en uno de los principales mecanismos de apoyo económico para millones de familias alrededor del mundo. Sin embargo, un nuevo estudio internacional advierte que quienes envían ese dinero enfrentan vulnerabilidades que muchas veces pasan inadvertidas, incluso cuando confían plenamente en las plataformas que utilizan.
La investigación, realizada a más de 3.500 remitentes internacionales en seis mercados, identificó riesgos económicos, sociales y tecnológicos que podrían afectar la continuidad de estos envíos, especialmente en América Latina.
Mientras mayor es la confianza, mayor puede ser la vulnerabilidad
El estudio lo elaboró la aseguradora Chubb y presenta el denominado Sender Market Vulnerability Index (SMVI). El indicador en cuestión mide el nivel de vulnerabilidad de los remitentes considerando distintos factores.
Uno de los principales hallazgos es una aparente paradoja: las personas que manifiestan una mayor confianza en las plataformas de envío también presentan niveles más altos de vulnerabilidad real. Este fenómeno se denominó por la investigación como "The Remittance Trust Trap".
Según el informe, esta situación revela una brecha que hasta ahora no se había documentado. Además, abre espacio para desarrollar mecanismos adicionales de protección para quienes envían dinero al extranjero.
Las cifras que explican el fenómeno
El estudio destaca que durante 2024 las remesas hacia economías emergentes superaron los 685 mil millones de dólares. La cifra refleja ser superior a la inversión extranjera directa y a la ayuda oficial al desarrollo combinadas.
Además, los datos muestran que:
- Solo un 3% de los trabajadores migrantes y de la gig economy en Estados Unidos podría cubrir más de tres meses de gastos si pierde sus ingresos.
- Un 34% de los remitentes a nivel mundial ha sido víctima de algún delito cibernético.
- En mercados altamente digitalizados, como Singapur, esa cifra aumenta hasta el 42%.
- México recibe cerca de 68 mil millones de dólares anuales en remesas. Por otro lado, el corredor Estados Unidos-México, con 56 mil millones de dólares, sigue siendo el más importante del mundo.
El informe también advierte que el nuevo impuesto del 1% aplicado a las remesas en efectivo desde Estados Unidos, vigente desde enero de 2026, añade presión sobre quienes envían dinero a sus familias.
América Latina concentra una gran parte del desafío
La investigación sostiene que América Latina reúne varios de los principales corredores de remesas del mundo y una importante proporción de remitentes vulnerables.
En este contexto, Chubb plantea que existe una oportunidad para que bancos, fintechs, neobancos y plataformas de pago incorporen soluciones de protección dentro de sus servicios, especialmente frente a riesgos como la pérdida de ingresos o accidentes personales.
De acuerdo con la compañía, este tipo de herramientas no solo permitiría reducir la vulnerabilidad de los usuarios, sino también fortalecer la confianza y la fidelización en un mercado donde la competencia basada únicamente en las comisiones es cada vez más limitada.
