Entrevistas

Más presos, pero no menos delitos: las cifras que reabren el debate sobre la reinserción en Chile

Cristóbal Tello advirtió que la población penal aumentó 70% en siete años sin una baja de los delitos y que solo 9% del presupuesto va a reinserción.

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Agencia Uno

La población penal de Chile aumentó un 70% durante los últimos siete años. Sin embargo, durante ese mismo periodo los delitos no han disminuido.

La comparación fue planteada por Cristóbal Tello, abogado y director del Laboratorio de Innovación Pública de la Universidad Católica, durante el Panal de Ideas de Concierto Valor.

El especialista puso sobre la mesa una serie de cifras para cuestionar una estrategia de seguridad concentrada principalmente en el encarcelamiento, advirtiendo sobre los recursos destinados a preparar a quienes eventualmente deberán abandonar los recintos penitenciarios.

Según explicó, solo un 9% del presupuesto de Gendarmería se destina actualmente a reinserción social.

Panal De Ideas 19 De Agosto
Panal De Ideas 19 De Agosto

70% más presos en siete años

Tello comenzó su análisis comparando la evolución de la población penal con el comportamiento de los delitos. “En los últimos 7 años en Chile hemos aumentado en 70% las personas presas”, señaló.

Sin embargo, sostuvo que ese incremento no ha estado acompañado por una reducción de los delitos durante el mismo periodo. “Si uno mira las estadísticas en los mismos 7 años, los delitos no han bajado”, agregó.

La comparación llevó al abogado a poner el foco en qué ocurre dentro de las cárceles y, especialmente, en las condiciones bajo las cuales las personas condenadas regresan posteriormente a la sociedad.

Solo un 9% del presupuesto va a reinserción

Uno de los datos destacados por Tello corresponde a la distribución de los recursos disponibles para el sistema penitenciario. “Del presupuesto de Gendarmería solo el 9% va a reinserción social”, afirmó.

Para el especialista, este punto resulta fundamental porque el encarcelamiento no representa necesariamente el final del proceso.

Salvo quienes permanezcan privados de libertad de manera permanente, las personas condenadas eventualmente volverán a desenvolverse fuera de los recintos penitenciarios.

Tello resumió ese desafío con una pregunta. “Una persona que la mandamos a la cárcel, un día va a salir. ¿A qué sale?”, planteó.

La interrogante apunta directamente a las herramientas entregadas durante el cumplimiento de la condena y a las posibilidades de evitar que una persona vuelva a cometer delitos una vez recuperada su libertad.

Más del 60% reincide durante el primer año

La preocupación adquiere especial relevancia al observar cuándo se produce la reincidencia.

De acuerdo con las cifras entregadas por Tello, entre quienes vuelven a cometer delitos existe una fuerte concentración durante los primeros meses posteriores a abandonar la cárcel. “Más del 60% de los que reinciden lo hacen inmediatamente”, sostuvo, situando ese periodo dentro del primer año después de salir del recinto penitenciario.

El dato vuelve especialmente relevante la etapa de reinserción y el acompañamiento posterior al cumplimiento de una condena.

Desde esta perspectiva, la discusión sobre seguridad no terminaría con aumentar las penas o incrementar el número de personas encarceladas.

¿Basta con cárceles más duras?

Tello también cuestionó la idea de que endurecer las condiciones penitenciarias sea suficiente para enfrentar el problema de la delincuencia a largo plazo.

El abogado reconoció que una estrategia de estas características puede resultar atractiva desde el punto de vista inmediato, pero advirtió sobre sus eventuales consecuencias posteriores. “Una cárcel más dura puede sonar bien, pero a largo plazo puede ser una estrategia más peligrosa que la enfermedad que quiere combatir”, afirmó.

Su planteamiento vuelve a colocar la reinserción dentro de la discusión sobre seguridad pública.

El desafío, según las cifras presentadas, no pasa solamente por determinar cuántas personas ingresan al sistema penitenciario, sino también por qué ocurre durante su permanencia en él y bajo qué condiciones regresan posteriormente a la sociedad.

El aumento de un 70% de la población penal durante siete años, contrastado con la ausencia de una disminución de los delitos en ese periodo, lleva así a una pregunta más amplia sobre los resultados de la estrategia.

Para Tello, una parte de esa respuesta puede encontrarse en un ámbito que actualmente recibe una proporción minoritaria de los recursos de Gendarmería: la reinserción social.


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