Un combustible prácticamente idéntico al diésel convencional, pero teñido de rojo para identificar un tratamiento tributario diferente, se convirtió inesperadamente en protagonista de una de las últimas medidas económicas del Presidente Donald Trump.
El mandatario firmó el lunes 5 de octubre una orden ejecutiva que flexibiliza temporalmente las restricciones para utilizar en carretera el denominado “diésel rojo”, normalmente destinado a actividades agrícolas, construcción y otros usos fuera de las vías públicas.
La administración busca aliviar los elevados costos del combustible que enfrentan transportistas y otros sectores de la economía estadounidense. Sin embargo, fue la propia explicación de Trump la que terminó llamando la atención. “¿Saben qué es eso? No sé qué diablos es, pero sea lo que sea, se supone que es muy bueno”, comentó mientras presentaba la medida en Nebraska. Rev
¿Qué es el “diésel rojo”?
Pese a su particular nombre, no se trata de un combustible radicalmente diferente. El denominado red-dyed diesel es esencialmente diésel convencional al que se incorpora un colorante rojo para facilitar su identificación.
La razón está relacionada con los impuestos. En Estados Unidos, el diésel utilizado en carretera está sujeto a impuestos especiales federales y estatales. El destinado a usos fuera de carretera —como agricultura, construcción o calefacción— recibe un tratamiento tributario diferente.
El colorante permite a las autoridades distinguirlo y detectar cuando ese combustible es utilizado en vehículos que circulan por carreteras.
¿Qué cambia con la medida de Trump?
Durante su discurso, Trump aseguró que firmaría una orden para eliminar el requisito de uso fuera de carretera y permitir que cualquier persona comprara el combustible sin impuestos “para cualquier fin” Sin embargo, la orden ejecutiva establece un mecanismo más específico y temporal.
El documento instruye al Departamento del Tesoro a determinar el diferimiento de determinadas obligaciones tributarias correspondientes al uso en carretera del diésel teñido entre el 5 de octubre y el 31 de diciembre de 2026.
Cuando corresponda, ese aplazamiento se realizará sin intereses ni multas. Además, durante ese período no se aplicarán determinadas sanciones federales por vender o utilizar diésel teñido en carretera. La Casa Blanca también busca que los estados adopten medidas equivalentes.
Trump espera reducir también el costo de otros productos
El objetivo declarado va más allá de lo que los conductores pagan al llenar un estanque. Trump sostiene que reducir el costo del combustible para transportistas puede repercutir en los gastos asociados al traslado de mercancías y, eventualmente, en productos como los alimentos.
La Casa Blanca estima que el impuesto federal involucrado equivale a 24,4 centavos de dólar por galón, unos US$60 en una carga de 250 galones. Si los estados adoptan medidas similares, la administración calcula que el ahorro podría superar los US$100 por carga. La decisión llega en medio de un escenario de altos precios del diésel y restricciones en la oferta global, factores que han aumentado la presión sobre agricultores y transportistas estadounidenses.
Así, un combustible utilizado durante años principalmente fuera de las carreteras pasó al centro del debate económico estadounidense. Y lo hizo acompañado de una frase poco habitual del propio Presidente que acababa de anunciar su flexibilización: “No sé qué diablos es”.
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