El 12 de agosto de 1991, Metallica lanzó Metallica, su quinto álbum de estudio.
El disco, conocido como The Black Album, significó un giro decisivo para la banda estadounidense.
Su propuesta redujo las estructuras extensas del thrash metal y apostó por canciones más directas.
La producción estuvo a cargo de Bob Rock, mientras Randy Staub asumió la mezcla.
Las sesiones comenzaron el 6 de octubre de 1990 y terminaron el 16 de junio de 1991 en los One on One Recording Studios de Los Ángeles.
El proceso generó fuertes tensiones entre Rock y los integrantes, especialmente Lars Ulrich.
Según el planteamiento de Rock, la banda debía grabar sus instrumentos en conjunto, en lugar de hacerlo por separado.
Además, propuso incorporar armonías vocales para James Hetfield y cuestionó en varios momentos su continuidad junto al grupo.
Pese a las diferencias, aquella colaboración definió buena parte del sonido final.
Metallica cambió el sonido del heavy metal
Uno de los principales cambios apareció en la producción de la batería y el bajo.
Rock otorgó mayor protagonismo a este último instrumento, cuya presencia resulta mucho más perceptible que en ...And Justice for All.
El resultado combinó un sonido pesado con una producción más pulida y cercana a una interpretación en directo.
Kirk Hammett utilizó durante la grabación una Jackson Randy Rhoads, como homenaje al fallecido guitarrista de Quiet Riot y Ozzy Osbourne.
La portada también incorporó una referencia a The White Album de The Beatles.
Allí aparece una serpiente de cascabel asociada con la Bandera de Gadsden, cuyo lema inspiró el título de Don't Tread on Me.
La promoción incluyó cinco singles: Enter Sandman, The Unforgiven, Nothing Else Matters, Sad but True y Wherever I May Roam.
Varias canciones alcanzaron una amplia difusión internacional y pasaron a ocupar lugares centrales en los conciertos de Metallica.
La banda también emprendió la extensa gira Wherever We May Roam Tour.
El impacto comercial resultó extraordinario desde su debut.
The Black Album vendió más de 597.000 copias durante su primera semana en Billboard 200 y superó los 16,4 millones de unidades en Estados Unidos según Nielsen Music.
Para 2025, la Recording Industry Association of America (RIAA) certificó el álbum con 20 discos de platino, equivalentes a 20 millones de unidades en Estados Unidos.
A escala mundial, el trabajo supera los 30 millones de copias vendidas y continúa entre los discos más exitosos de la historia del rock.
