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Cansancio, dolor y problemas de sueño: las señales del cuerpo que no deberías normalizar

Especialistas advierten que la ausencia de enfermedades diagnosticadas no garantiza un organismo saludable.

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Getty Images

Tener exámenes médicos dentro de los rangos de referencia o no contar con una enfermedad diagnosticada puede entregar tranquilidad.

Sin embargo, estos resultados no describen por sí solos todos los aspectos relacionados con la calidad de vida.

Fatiga persistente, trastornos del sueño, estreñimiento, molestias digestivas, dolor crónico y pérdida de fuerza pueden acompañar la vida cotidiana de muchas personas.

El problema aparece cuando estas molestias se vuelven habituales y la persona deja de prestarles atención.

"Muchas personas se acostumbran a vivir cansadas, a dormir mal, a tener molestias digestivas o algún tipo de dolor constante porque sienten que forma parte de la edad, del estrés o de la rutina", explica la Dra. Marion Grinstein, médica con enfoque en medicina funcional, integrativa y sistema nervioso autónomo.

"Los síntomas entregan muchísima información. No significa necesariamente que exista una enfermedad, pero sí que hay algo que merece ser observado, contextualizado e idealmente evaluado", agrega la especialista.

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Fatiga, problemas de sueño, molestias digestivas y pérdida de fuerza pueden afectar la calidad de vida | Getty Images

Sueño, estrés y movimiento también importan

Desde una perspectiva integrativa, Grinstein plantea que la salud involucra distintos factores y no solo un parámetro médico aislado.

Entre ellos menciona la calidad del sueño, el estrés, la alimentación, la actividad física, las relaciones sociales y el contacto con la naturaleza.

El ejercicio también cumple un papel relevante más allá del peso corporal.

Mantener la fuerza y la masa muscular ayuda a preservar la funcionalidad, la movilidad y la autonomía a medida que avanzan los años.

Además, la actividad física puede aportar beneficios para el estado de ánimo y la salud mental.

"Mirar a la persona de manera integral permite entender que el cuerpo funciona como una red de sistemas interconectados", señala Grinstein.

La especialista explica que el sueño puede relacionarse con el metabolismo, mientras que el estrés puede repercutir en la digestión y el sistema nervioso.

También advierte que la falta de movimiento puede generar consecuencias físicas y mentales.

"La invitación no es a obsesionarse con cada síntoma, sino a dejar de normalizar un malestar sostenido y consultar cuando algo cambia o interfiere con nuestra calidad de vida", afirma.

Prestar atención a cambios persistentes y mantener controles médicos de acuerdo con el historial de cada persona permite evaluar oportunamente distintos problemas de salud.

A esto se suman hábitos sostenibles, como dormir adecuadamente, alimentarse de forma equilibrada y mantener actividad física regular.

Ante síntomas persistentes, nuevos o que interfieran con las actividades cotidianas, la evaluación de un profesional de la salud puede ayudar a determinar sus posibles causas y el manejo adecuado.


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