Los robots humanoides comienzan a abandonar el terreno de la experimentación y la entretención para ingresar a fábricas y asumir tareas que hasta ahora realizaban trabajadores.
Detrás de este avance existe además una competencia industrial en la que China habría conseguido una importante ventaja.
El economista y consultor Daniel San Martín analizó en Concierto Valor el crecimiento de esta tecnología, la reacción de Estados Unidos y las consecuencias que su masificación podría tener en países como Chile. Según las cifras expuestas durante su columna, cerca de 15.000 robots humanoides fueron vendidos en el mundo durante 2025 y un 90% provino de empresas chinas.
Para San Martín, la ventaja no está solamente en la cantidad de unidades comercializadas. China consiguió desarrollar una capacidad industrial que actualmente sus competidores no tendrían.
Daniel San Martín
“China hoy día ya ganó la carrera de los robots”
El economista fue categórico al analizar la posición alcanzada por el gigante asiático. “China hoy día ya ganó la carrera de los robots, no solamente porque vendió mucho más el año pasado, sino que mucho más que eso porque hoy día montó una capacidad industrial que ningún otro país tiene”, sostuvo.
Esta escala de producción también se refleja en los precios. Según los antecedentes entregados en la columna, existen robots humanoides chinos disponibles en rangos de entre US$5.000 y US$10.000. La diferencia frente a algunos desarrollos estadounidenses puede ser considerable. Modelos de competidores como Boston Dynamics pueden alcanzar los US$200.000.
La tecnología también entregó recientemente una señal desde el mercado financiero. San Martín destacó el caso de una compañía china de robótica humanoide que salió a bolsa y cuyas acciones aumentaron un 600% durante su primera jornada de cotización.
Para el economista, el comportamiento refleja las expectativas existentes en torno a una industria que comienza a convertirse en una realidad comercial.
Estados Unidos responde al avance de China
La ventaja china también habría provocado una reacción desde Washington.
San Martín aseguró que Estados Unidos decidió prohibir la adquisición de robots humanoides provenientes de China. “El gobierno de Estados Unidos prohibió la compra de cualquier robot humanoide de China para cualquier empresa o ciudadano americano”, señaló.
Según su análisis, detrás de la medida existe un objetivo industrial. “El principal motivo es porque Estados Unidos necesita impulsar su industria (...) forzar el desarrollo de una industria equivalente en Estados Unidos”, explicó.
Sin embargo, cerrar esa distancia no sería inmediato. “Eso va a tomar tiempo, va a tomar muchos años”, agregó.
De esta manera, la robótica humanoide comienza a sumarse a las tecnologías que forman parte de la competencia industrial entre ambas potencias.
¿Los robots reemplazarán a los trabajadores?
La masificación de estas máquinas abre inevitablemente la discusión sobre sus consecuencias para el empleo.
San Martín planteó que el escenario futuro no debería imaginarse necesariamente como uno en que los trabajadores simplemente desaparecen.
Su propuesta es pensar en una transformación de las funciones que realizan las personas. “Uno lo que tiene que visualizar a futuro no es un mundo donde todo el mundo perdió su trabajo”, sostuvo.
La adaptación podría implicar aprender a administrar y trabajar junto a estas nuevas tecnologías. “La gente aprende a trabajar con estas capacidades y uno puede tener humanos que son los jefes de cuadrilla, por ejemplo, de robots”, explicó.
En ese escenario, las máquinas asumirían determinadas tareas mientras los trabajadores pasarían a cumplir funciones de coordinación y supervisión.
Minería y sector forestal: el posible impacto en Chile
La discusión no se limita a Estados Unidos y China.
San Martín proyectó que los robots humanoides podrían incorporarse también a sectores productivos relevantes para Chile, entre ellos la minería y la industria forestal.
Su llegada podría contribuir a aumentar la productividad, pero también coincidiría con otro cambio estructural que enfrentará el país durante las próximas décadas. Se trata del envejecimiento de la población.
De acuerdo con las proyecciones expuestas durante la columna, para 2070 más del 40% de la población chilena tendrá más de 65 años.
Eso significaría contar con menos personas en edad de trabajar y una creciente necesidad de mantener la capacidad productiva.
Dos problemas que podrían convertirse en una solución
San Martín planteó que el envejecimiento y la automatización no necesariamente deben observarse como fenómenos separados. “La única manera de solucionar un problema insoluble es juntándolo con otro problema insoluble”, afirmó.
Una planificación de largo plazo podría permitir utilizar las nuevas capacidades tecnológicas precisamente cuando disminuya la disponibilidad de trabajadores. “Vamos a tener menos gente trabajando, pero al mismo tiempo tengamos una producción apoyada por estos sistemas tecnológicos”, explicó.
La expansión de los robots humanoides plantea así un desafío que va más allá de determinar cuántos puestos de trabajo podrían automatizarse.
Para San Martín, el escenario también abre la posibilidad de redefinir el papel de las personas dentro de las industrias, mientras Chile se prepara para una población cada vez más envejecida.
Y mientras esa discusión comienza a tomar forma, China ya habría conseguido una ventaja decisiva en la industria que desarrollará las máquinas llamadas a protagonizar esa transformación.
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