¿Qué ocurriría si una persona dejara de recibir mañana los ingresos provenientes de su trabajo? Para una amplia mayoría de los chilenos, la respuesta está acompañada por una fuerte sensación de vulnerabilidad.
El primer Barómetro de Protección Social, realizado por Cajas de Chile junto a Decifra, reveló que un 89% de las personas se siente desprotegido ante una eventual pérdida de sus ingresos laborales.
El resultado adquiere especial relevancia al observar otras cifras del estudio. Un 38% de los consultados ha permanecido desempleado durante más de seis meses, mientras que solo un 9% asegura que sus ingresos actuales le permiten ahorrar. En el extremo contrario, un 24% declara que el dinero que recibe no alcanza para cubrir sus necesidades.
Durante una entrevista en Concierto Valor, el presidente de Cajas de Chile, Marcelo Forni, analizó los resultados y abordó los factores que podrían explicar la fuerte percepción de inseguridad que refleja el estudio.
Marcelo Forni
Una evaluación negativa que va más allá del sistema
El Barómetro muestra que un 72% de las personas califica negativamente la seguridad social en Chile, mientras que un 67% no confía en que el sistema pueda protegerlas frente a una emergencia.
"Un 72% de las personas califica negativamente la seguridad social en Chile. Un 67% dice no confiar en que el sistema nos va a proteger ante, por ejemplo, una emergencia", explicó Forni.
Sin embargo, el presidente de Cajas de Chile planteó que la sensación de seguridad no depende exclusivamente de la cobertura objetiva que puedan entregar las instituciones.
También interviene la percepción que cada persona tiene sobre su capacidad de enfrentar un problema inesperado.
"No siempre la sensación de protección de una persona depende exclusivamente de cuán bueno es el sistema de protección social. Sino, de que también de su propia percepción, de su capacidad para enfrentar riesgos futuros", sostuvo.
En la conversación también se abordó el denominado sesgo de negatividad, relacionado con la mayor influencia que pueden tener las amenazas y experiencias negativas sobre la percepción de las personas.
La confianza también determina la sensación de protección
Otro elemento que aparece detrás de los resultados es la confianza en las instituciones.
Forni planteó que incluso dos países con sistemas similares podrían registrar percepciones muy diferentes dependiendo de cuánto confíen sus habitantes en quienes administran esas herramientas.
"Dos países con el mismo sistema de protección social, pero en uno hay mayor confianza en las instituciones, va a haber más sensación de protección que en otro en que la gente no confía", explicó.
Dentro de las instituciones consideradas en el estudio, Fonasa fue identificada como aquella que más contribuye al bienestar social. Le siguieron la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC) y el Instituto de Previsión Social (IPS).
Pero detrás de la evaluación institucional aparece un factor particularmente relevante: el empleo.
"El empleo formal es el que te da el acceso al sistema de protección social. El 89% se siente desprotegido ante una eventual pérdida de ingresos laborales", afirmó Forni.
La relación entre trabajo y protección adquiere todavía más peso considerando que un 38% de los participantes del estudio declaró haber experimentado períodos de desempleo superiores a seis meses.
A eso se suma una capacidad financiera limitada para enfrentar períodos sin ingresos. Si apenas un 9% declara poder ahorrar con lo que recibe actualmente, una interrupción prolongada del empleo puede transformarse rápidamente en un problema económico para los hogares.
Los resultados del Barómetro muestran así una brecha que no se limita a cómo los ciudadanos evalúan las instituciones. También refleja cuánto margen sienten que tienen para enfrentar por sí mismos una emergencia, una pérdida de ingresos o un período prolongado sin trabajo.
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