La inteligencia artificial (IA) ya forma parte de la rutina de millones de personas, aunque no siempre para automatizar el trabajo.
Esa es una de las principales conclusiones de ATLAS v1.0. Este es el primer estudio global de Google que analiza cómo las personas utilizan la IA en su vida diaria y laboral.
El informe reúne 15 millones de interacciones anonimizadas realizadas con herramientas como Gemini, el Modo IA y la API de Gemini. Estas plataformas, en conjunto, superan los 1.000 millones de usuarios mensuales. Además, el análisis abarca más de 150 países, 140 idiomas, 800 ocupaciones y 4.000 tareas.
Según Google, el objetivo consiste en generar evidencia sobre el impacto real de la inteligencia artificial en la economía y en la vida cotidiana. Esto ocurre en un momento en que su adopción continúa acelerándose.
Uno de los hallazgos más relevantes muestra que el 86% del uso de la IA ocurre fuera del trabajo.
Las personas recurren a estas herramientas para resolver trámites administrativos complejos, investigar antes de realizar compras, organizar tareas domésticas o recibir ayuda para utilizar dispositivos y electrodomésticos.
Google revela cómo usa realmente el mundo la inteligencia artificial | Getty Images
La IA potencia el trabajo, pero aún reemplaza pocas tareas
En el ámbito laboral, ATLAS detectó que el 68% de las ocupaciones ya utiliza inteligencia artificial. Esto representa cerca del 90% del empleo en Estados Unidos.
Sin embargo, el uso sigue siendo limitado dentro de cada profesión: en promedio, la IA interviene solo en el 21% de las tareas.
El estudio concluye que las personas emplean estas herramientas principalmente para colaborar, generar ideas, resolver problemas, aprender y buscar información.
Menos del 10% de las tareas se automatiza por completo, lo que refuerza la idea de que la IA funciona hoy como un complemento más que como un reemplazo del trabajo humano.
Google también identificó un crecimiento importante en sectores tradicionalmente alejados de la tecnología.
Mecánicos, técnicos industriales y especialistas en mantenimiento utilizan modelos conversacionales y multimodales. De este modo, pueden interpretar diagnósticos, detectar fallas eléctricas o analizar el desgaste de maquinaria en tiempo real.
Los datos muestran que estos trabajadores tienen el doble de probabilidades de utilizar funciones multimodales, como el análisis de imágenes y videos, respecto de otros sectores.
Otro aspecto destacado corresponde a la expansión internacional de la IA.
Aunque el nivel de adopción suele relacionarse con el PIB per cápita de cada país, Google detectó excepciones relevantes.
Algunos países de Sudamérica y Medio Oriente registran tasas de uso comparables a las de economías desarrolladas, lo que evidencia una rápida incorporación de estas herramientas.
Para elaborar el estudio, Google DeepMind utilizó la tecnología OCTO, diseñada para transformar grandes volúmenes de conversaciones con modelos de lenguaje en información estadística.
La compañía aseguró que el análisis incorpora múltiples capas de anonimización y protección de datos personales.
Google afirmó que ATLAS será un proyecto permanente y continuará ampliando su alcance para comprender cómo evoluciona el impacto económico y social de la inteligencia artificial en los próximos años.
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