La llegada de Keiko Fujimori a la presidencia de Perú abre una nueva etapa para un país que vuelve a enfrentar un escenario profundamente polarizado. Sin embargo, más allá del estrecho resultado electoral y de la división política, existe un fenómeno que sigue llamando la atención de economistas y analistas internacionales: la capacidad de Perú para mantener estabilidad económica pese a una prolongada crisis institucional.
Ese fue uno de los ejes del análisis realizado en Concierto Valor, donde se revisaron los desafíos que enfrenta el nuevo gobierno y las particularidades del modelo peruano, caracterizado por una economía que ha logrado sostenerse al margen de la inestabilidad política.
Un país dividido y un desafío de gobernabilidad
Para el analista internacional Jorge Sanz, el primer desafío de Keiko Fujimori será gobernar un país que llega a esta nueva etapa con una fuerte fractura política.
"Lo primero que sabe Keiko Fujimori es que el país está dividido en dos. Porque con el 50% y algo más... tiene el país dividido en dos", afirmó.
Jorge Sanz
La estrechez del resultado electoral deja un escenario complejo para construir mayorías y avanzar en reformas. Esto, en un contexto donde Perú ha experimentado una alta rotación presidencial durante los últimos años.
Una economía que sigue otro camino
Pese a ese escenario político, el desempeño económico del país ha mostrado una trayectoria distinta.
Durante la conversación, María Elena Dressel destacó una de las principales características del caso peruano.
"En Perú... la política corre en un carril paralelo al de la economía."
La conductora explicó que esa separación ha permitido que el país mantenga indicadores macroeconómicos relativamente sólidos pese a los constantes cambios de gobierno.
Sanz atribuyó parte importante de esa estabilidad al trabajo desarrollado por el Banco Central peruano.
"Velarde ha llevado con mucha firmeza el Banco Central; ha sostenido la economía en un canal separado de lo que es la política, este desorden político", sostuvo.
A juicio del analista, esa institucionalidad económica ha sido uno de los factores que explica la resiliencia del país frente a las sucesivas crisis políticas.
Un desafío que trasciende las fronteras
La conversación también abordó el impacto regional del crimen organizado, una preocupación que, según Sanz, requiere una respuesta coordinada entre distintos países.
El analista planteó que Chile, Perú y Ecuador enfrentan amenazas comunes en materia de narcotráfico, contrabando y organizaciones criminales que operan a través de las fronteras.
"Podría generarse en el barrio una sinergia que permita enfrentarlo, porque la verdad es que es una plaga, es una peste que está haciendo mucho daño", afirmó.
En ese contexto, sostuvo que la cooperación regional será uno de los desafíos que marcarán la agenda del nuevo gobierno peruano. Especialmente, considerando que la seguridad se ha convertido en una de las principales preocupaciones ciudadanas.
Más allá del resultado electoral, el análisis concluyó que el principal reto para Keiko Fujimori será demostrar que la estabilidad económica que Perú ha logrado preservar durante años puede complementarse con una mayor estabilidad política e institucional.
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