Entrevistas

La inteligencia artificial tiene una nueva "moneda" y usarla sin estrategia podría salir cada vez más caro

La expansión de la inteligencia artificial está creando un nuevo costo para empresas y usuarios: los tokens. Expertos advierten que administrarlos será cada vez más relevante.

Inteligencia Artificial Y Tokens
Getty Images

La incorporación de inteligencia artificial en empresas y actividades cotidianas promete ahorrar tiempo, automatizar tareas y aumentar la productividad. Pero su expansión también está creando un recurso que organizaciones y usuarios tendrán que comenzar a administrar con mayor atención: los tokens.

La discusión apareció durante el Panal de Ideas de Concierto Valor, donde Marina Tannenbaum, Wilson Pais y Roberto Musso abordaron distintos desafíos asociados a la incorporación de inteligencia artificial, desde sus costos hasta la autonomía tecnológica y los cambios que podría provocar en el liderazgo.

Uno de los puntos centrales fue que utilizar herramientas más sofisticadas no siempre significa utilizarlas mejor. A medida que las organizaciones incorporan modelos y agentes de IA, también tendrán que decidir cuánto están dispuestas a gastar y qué tecnología realmente necesita cada tarea.

Panal De Ideas 30 De Julio
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La nueva "moneda" que habrá que administrar

Marina Tannenbaum planteó que empresas y usuarios deberán comenzar a incorporar los tokens dentro de sus presupuestos.

Estos funcionan como una unidad asociada al procesamiento de información por parte de los modelos y, en consecuencia, su utilización también tiene un costo.

"Señores, llegó un nuevo presupuesto que tenemos que administrar, que es el presupuesto de tokens. Es una nueva moneda que tenemos que tener claro que existe porque si no nos la podemos consumir infinitamente", afirmó.

El desafío, según explicó, no consiste únicamente en limitar el uso de inteligencia artificial, sino en determinar cuándo realmente aporta valor.

"No todo necesita inteligencia artificial generativa... hay una lógica aquí de establecer una estrategia, de tener los KPI adecuados", señaló.

La discusión apunta así hacia una segunda etapa en la adopción de estas herramientas. Después de experimentar con sus capacidades, las organizaciones tendrán que comenzar a medir cuánto cuesta utilizarlas y qué resultados concretos están obteniendo.

El riesgo de depender completamente del exterior

El costo, sin embargo, no es el único desafío.

Wilson Pais puso el foco en la denominada soberanía digital y en la dependencia que puede generar el uso exclusivo de infraestructura tecnológica ubicada fuera del país.

"Esto tiene un nombre, soberanía y autonomía digital... tenemos que estar preparados para poder seguir operando a nivel local. ¿Qué pasa si nos cortan todo?", planteó.

Su propuesta no consiste en abandonar las plataformas internacionales, sino en desarrollar una estrategia que combine distintas alternativas, incluyendo capacidades locales y modelos abiertos.

"La respuesta no está ni en el 'max' ni en el 'min'... tiene que ser balanceado, tiene que ser híbrido y en equilibrio", afirmó.

La pregunta deja de ser solamente qué herramienta de IA es mejor y pasa a incluir cuánto control mantiene una organización sobre la infraestructura tecnológica de la que depende.

"Chao jefe": cuando liderar ya no significa dar órdenes

Roberto Musso abordó una tercera transformación: el impacto de los agentes inteligentes sobre las estructuras tradicionales de liderazgo.

Su diagnóstico lo resumió en dos palabras.

"Chao jefe. ¿Qué representa eso?... cuando tú tienes un agente que es más inteligente que todos tus colaboradores y que tú mismo... tu forma de liderar cambia absolutamente", señaló.

La aparición de agentes capaces de ejecutar tareas con mayor autonomía obligaría, bajo esta mirada, a modificar la función de quienes dirigen equipos. El liderazgo estaría menos relacionado con entregar instrucciones permanentes y más con establecer objetivos, criterios y límites.

Precisamente el criterio aparece como una capacidad central frente a un entorno donde la tecnología puede producir cada vez más información y alternativas.

"No es un problema de exceso de información, es un problema de falta de filtro. El filtro es tu propio criterio, tu propia formación", sostuvo Musso.

Las tres discusiones apuntan a una misma transformación: incorporar inteligencia artificial ya no consiste simplemente en comenzar a utilizar una herramienta.

También significa aprender a administrar sus costos, decidir cuánto depender de ella y redefinir la forma en que personas y organizaciones toman decisiones.


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