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La comodidad que promete la inteligencia artificial podría estar debilitando una capacidad esencial del ser humano

Matías Rojas advirtió sobre el "sedentarismo cognitivo", un fenómeno que surge cuando las personas delegan su pensamiento y creatividad a la inteligencia artificial.

Inteligencia Artificial (2)
Getty Images

La inteligencia artificial puede ahorrar tiempo, resolver dudas e incluso ayudar a escribir un correo o resumir un documento. Pero ¿qué ocurre cuando deja de ser una herramienta y comienza a pensar por nosotros?

Esa fue la pregunta que planteó Matías Rojas, consultor en innovación y cofundador de Socialab, durante su participación en Concierto Valor, donde presentó el concepto de "sedentarismo cognitivo".

Matías Rojas De Luca

Cuando dejamos de pensar

Según explicó, el riesgo no está en utilizar inteligencia artificial, sino en convertirla en un reemplazo permanente del razonamiento humano.

¿En qué momento dejamos de ocupar la guía como una herramienta y pasamos a delegarle nuestro pensamiento?”, planteó.

A su juicio, cada vez es más frecuente observar personas que recurren a estas plataformas para resolver situaciones que antes implicaban reflexión, creatividad o interacción con otros.

Una comodidad que puede tener costos

Rojas ejemplificó este fenómeno con casos cotidianos, como jóvenes que piden a la IA redactar mensajes para sus parejas o emprendedores que construyen modelos de negocio sin conversar con potenciales clientes.

Para el especialista, el problema no es tecnológico, sino cultural: dejar de ejercitar capacidades fundamentales del pensamiento.

El cerebro también necesita entrenamiento

El consultor comparó esta situación con la aparición del ascensor.

Así como muchas personas dejaron de subir escaleras cuando apareció una alternativa más cómoda, existe el riesgo de que el pensamiento crítico siga un camino similar.

La felicidad pasa cuando supero obstáculos y llego a esta meta final”, afirmó.

Si esos desafíos desaparecen porque todas las respuestas provienen de una máquina, también podrían perderse parte del aprendizaje y la satisfacción asociados al esfuerzo.

Un cambio que puede transformar nuestra forma de pensar

Rojas sostuvo que el sedentarismo cognitivo no es solo un hábito individual, sino un fenómeno que podría modificar la manera en que las personas enfrentan problemas y toman decisiones.

Esto está cambiando nuestra mente y tenemos que ser conscientes de eso”, advirtió.

Desde esa perspectiva, el desafío consiste en mantener activas habilidades como la creatividad, el análisis y la capacidad de cuestionar.

IA como apoyo, no como sustituto

El especialista insistió en que la solución no pasa por rechazar la inteligencia artificial.

Ocupémoslo, desafiémonos, no deleguemos todo”, señaló.

La invitación, explicó, es utilizar estas herramientas para potenciar el trabajo humano y no para reemplazar aquellas capacidades que precisamente distinguen a las personas.

Un desafío para las nuevas generaciones

Finalmente, Rojas llamó a padres, educadores y líderes a promover un uso consciente de estas tecnologías.

Porque, según planteó, el verdadero riesgo no es que la inteligencia artificial piense demasiado, sino que las personas comiencen a pensar cada vez menos.


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