Entrevistas

El problema de las ciudades podría no ser el cambio climático, sino cómo seguimos planificándolas

El arquitecto Antonio Lipthay sostuvo que Chile necesita cambiar la forma de planificar sus ciudades y avanzar hacia infraestructura capaz de adaptarse a eventos climáticos extremos.

Parque Inundado
Getty Images

Cada vez que una lluvia intensa provoca inundaciones o daños en la infraestructura urbana, el debate suele centrarse en la magnitud del fenómeno climático. Sin embargo, para el arquitecto Antonio Lipthay, la pregunta de fondo es otra: ¿están las ciudades preparadas para convivir con eventos que ya dejaron de ser excepcionales?

Durante su participación en Concierto Valor, el especialista planteó que el país debe avanzar hacia una planificación territorial que incorpore la naturaleza como parte de la solución y deje atrás una lógica basada únicamente en reaccionar después de cada emergencia.

Antonio Lipthay
Antonio Lipthay

Del diagnóstico a la acción

Lipthay sostuvo que Chile acumula suficientes estudios sobre los riesgos del cambio climático y que el desafío ahora es transformar ese conocimiento en decisiones concretas.

"Ya tenemos miles de cientos de diagnósticos y visiones... llegó el minuto de poner la pelota sobre el piso y hacer algo y ponerse pantalones largos", afirmó.

A su juicio, el país necesita una nueva forma de entender el territorio.

"Debemos pensar de una manera nueva. Por eso les planteo esta idea que tenemos que repensar una planificación urbana desde la naturaleza", explicó.

Un parque pensado para inundarse

Como ejemplo de esa visión, destacó el Parque Kaukari, en Copiapó, una obra diseñada para absorber el aumento del caudal del río durante lluvias extraordinarias.

"El Parque Kaukari... es un paradigma de infraestructura resiliente... fue pensado para un momento en el cual un evento de mucha lluvia iba a llenar ese cauce y se diseñó justamente para poder canalizar esa energía y funcionó", señaló.

Para Lipthay, este tipo de infraestructura demuestra que la planificación puede reducir significativamente los impactos de futuros eventos climáticos.

Recuperar la planificación como política de Estado

El arquitecto también advirtió que el diseño urbano ha perdido influencia en las decisiones públicas y que eso ha debilitado la capacidad del país para anticiparse a los desafíos territoriales.

"El gremio del diseño de la arquitectura ha perdido relevancia en la toma de decisiones a nivel político. Probablemente por la tentación de mirar más lo privado que lo público", comentó.

En esa línea, planteó que la planificación territorial debe entenderse como una política de Estado y no solo como una discusión técnica o municipal.

"Nos falta una madurez como sociedad para entender que la planificación tiene una dimensión política, evidentemente, pero también una dimensión de Estado, de país", sostuvo.

Además, propuso avanzar hacia una institucionalidad que permita coordinar de mejor manera a los distintos municipios y transformar los datos disponibles en obras concretas de infraestructura.


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