El panorama laboral en Chile atraviesa un momento complejo.
Según las últimas cifras del trimestre marzo-mayo, la tasa de desempleo alcanzó un 9,4%, la más alta en cinco años. Esto se traduce en casi un millón de personas sin empleo.
En este contexto, un estudio del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la Universidad Diego Portales (UDP) puso el foco en un grupo particularmente vulnerable: los trabajadores mayores de 50 años.
En entrevista con el programa La Comunidad Contrataca de Radio Concierto, conducido por Iván Guerrero y Cata Muñoz, el investigador José Antonio Acuña reveló que este segmento enfrenta los tiempos de búsqueda más prolongados del mercado.
Mientras que el promedio nacional de búsqueda es de 7,3 meses, para los mayores de 50 la cifra se dispara.
"Para una persona de 50 años y más, esta cifra salta abruptamente a los 10 meses y medio", señaló Acuña.
El experto aclaró que este dato es un promedio de quienes siguen buscando, por lo que la realidad podría ser aún más grave.
"Ojo, esto puede ser mucho mayor, digamos, el tiempo hasta que una persona encuentre el empleo", advirtió durante la conversación radial.
Estereotipos y brecha digital: los muros para el trabajador senior
Las razones detrás de esta demora son múltiples y combinan factores subjetivos con realidades del mercado actual.
Acuña destacó que persisten prejuicios y estereotipos en los procesos de selección, donde malamente "se percibe a este segmento de personas de 50 años y más como menos productivos o más reacios a los cambios tecnológicos".
A esto se suma la brecha digital.
A diferencia de los jóvenes de entre 15 y 24 años, que son nativos digitales y encuentran empleo en promedio en 3,5 meses, los trabajadores senior enfrentan un rezago en la adopción de nuevas herramientas tecnológicas.
Otros factores incluyen la percepción de un mayor deterioro de salud y la falta de formatos laborales adecuados. En particular, faltan empleos de calidad a jornada parcial que valoren el tiempo de este grupo etario.
Paradójicamente, contar con una mayor preparación académica no garantiza una salida rápida del desempleo.
El estudio indica que quienes poseen educación universitaria completa son los que más demoran (9,5 meses en promedio). Esto se debe a que buscan puestos acordes a sus calificaciones y expectativas de renta para evitar el subempleo.
Esta situación genera un impacto profundo no solo en lo económico, sino también en la salud mental y la autoestima de miles de profesionales en Chile.
