Entrevistas

La dura crítica hacia la administración de Francisco Undurraga que genera eco en La Moneda

Javiera Parada reflexionó sobre su trayectoria política, el rol de la cultura y los desafíos que enfrenta el sector en Chile.

Francisco Undurraga
Agencia Uno

La gestora cultural Javiera Parada presentó Sin nada que perder, un libro que define como una autobiografía política y que utiliza para revisar su historia familiar, sus decisiones públicas y la evolución de su pensamiento a lo largo de las últimas décadas.

En conversación con Concierto Valor, la exagregada cultural abordó tanto los contenidos de la publicación como el escenario actual de la cultura en Chile.

Javiera Parada
Javiera Parada

Una reflexión sobre la vida y la política

Parada explicó que la idea del libro surgió al acercarse a los 50 años, momento que consideró propicio para mirar hacia atrás y revisar los caminos que marcaron su trayectoria.

Es una autobiografía política”, señaló.

La obra recorre episodios personales y familiares profundamente ligados a la historia reciente de Chile, incluyendo experiencias relacionadas con la dictadura, los derechos humanos y el mundo de la cultura.

La influencia de la historia familiar

Durante la conversación, la autora destacó que gran parte de su identidad política y cultural está vinculada a su entorno familiar.

A su juicio, el aprendizaje más importante que recibió fue la importancia del pensamiento crítico y la autonomía intelectual.

Fui educada en una familia en que se nos enseñó a pensar, a dudar y a cuestionar las verdades establecidas”, afirmó.

Del cambio radical al gradualismo

Uno de los aspectos más interesantes de la entrevista fue la reflexión sobre su evolución política.

Parada reconoció que con el paso de los años ha ido alejándose de las visiones más rupturistas para acercarse a posiciones gradualistas y reformistas.

A veces querer cambiar las cosas radicalmente es el peor camino para cambiarlas”, sostuvo.

Según explicó, la experiencia le ha enseñado que las transformaciones profundas suelen construirse de manera progresiva y sostenida en el tiempo.

La cultura como una política de Estado

Por otra parte, la gestora insistió en que la cultura no debe entenderse como un ámbito secundario dentro de las prioridades públicas.

A su juicio, las artes y la actividad cultural cumplen un papel fundamental en la construcción de comunidades, la convivencia y el desarrollo de las ciudades.

La cultura hace que los barrios sean más seguros”, planteó.

En esa línea, sostuvo que las políticas culturales deberían involucrar a distintas áreas del Estado y no depender exclusivamente del Ministerio de las Culturas.

Críticas a la gestión actual

Asimismo, Parada manifestó preocupación por la situación del sector cultural durante los primeros meses del actual gobierno.

Entre otros puntos, mencionó recortes presupuestarios y la falta de definiciones claras respecto a las prioridades de la cartera.

No sabemos cuál es el proyecto cultural de este gobierno”, afirmó.

Para la autora, el principal desafío es volver a situar la cultura como una herramienta estratégica para el desarrollo del país y no como un tema accesorio dentro de la agenda pública.


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