La inteligencia artificial está cambiando el funcionamiento de las empresas a una velocidad inédita. Pero junto con las oportunidades, también comenzaron a aparecer nuevas alertas relacionadas con ciberseguridad, protección de datos y continuidad operacional.
El tema ya empezó a instalarse como una preocupación estratégica dentro del sector financiero y tecnológico chileno.
Durante su cuenta pública 2025, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) advirtió que la inteligencia artificial incorporará riesgos que todavía no logran dimensionarse completamente. La presidenta del organismo, Catherine Tornel, apuntó directamente a la ciberseguridad y a la protección de información crítica como desafíos prioritarios para los próximos años.
La ciberseguridad dejó de ser solo un problema técnico
El nuevo escenario está obligando a las organizaciones a replantear cómo enfrentan sus riesgos digitales. Hoy, una filtración de datos, un ransomware o una interrupción operacional ya no impactan únicamente a los equipos TI. También pueden afectar reputación corporativa, cumplimiento regulatorio y funcionamiento completo del negocio.
Para Francisco Palacio, CEO de INSOLTEC, ese cambio ya es visible en múltiples industrias. “Hoy la ciberseguridad ya no se juega solamente en el plano tecnológico; también se juega en la continuidad operacional, el cumplimiento y la capacidad de las organizaciones para gestionar riesgos en tiempo real”, explicó.
La compañía proyecta un crecimiento de dos dígitos hacia 2026, impulsado principalmente por el aumento de exigencias regulatorias y la necesidad de fortalecer capacidades de seguridad digital en sectores como finanzas, educación, gobierno y utilities.
Del SOC tradicional al modelo CyberSOC
Parte importante de esta transformación pasa por el avance de plataformas más sofisticadas de monitoreo y respuesta frente a amenazas. Uno de esos modelos es el CyberSOC (CSOC), una evolución de los tradicionales centros de operaciones de seguridad.
A diferencia de los SOC convencionales, centrados principalmente en monitoreo reactivo, los CyberSOC integran automatización, análisis predictivo e inteligencia artificial para detectar comportamientos anómalos antes de que escalen hacia incidentes críticos.
La lógica cambia completamente: ya no se trata solo de reaccionar cuando ocurre un ataque, sino de anticiparse. Ese enfoque está ganando terreno especialmente entre empresas que necesitan operar con monitoreo permanente y tiempos mínimos de interrupción.
Empresas externalizan capacidades críticas
En paralelo, muchas organizaciones comenzaron a externalizar parte de sus capacidades avanzadas de ciberseguridad mediante servicios gestionados. La razón es práctica: construir internamente estructuras especializadas suele requerir altos costos, equipos técnicos complejos y actualización constante frente a amenazas que evolucionan todos los meses.
Por eso, modelos de monitoreo continuo y respuesta especializada están creciendo rápidamente dentro del mercado chileno.
INSOLTEC, por ejemplo, cuenta actualmente con certificaciones ISO vinculadas a seguridad de la información, continuidad operacional y gestión de servicios TI. Además, fue reconocida por la Agencia Nacional de Ciberseguridad como Operador de Importancia Vital, categoría reservada para organizaciones consideradas estratégicas para servicios esenciales del país.
La presión regulatoria seguirá aumentando
El avance de la inteligencia artificial también está acelerando discusiones regulatorias en distintos mercados. Las autoridades financieras y tecnológicas comenzaron a poner foco no solo en ataques externos, sino también en cómo las empresas administran datos, automatización y riesgos asociados a nuevas plataformas basadas en IA.
Ese escenario está empujando a las compañías a fortalecer estructuras permanentes de prevención, detección y respuesta frente a amenazas cada vez más sofisticadas. Y todo indica que esa presión seguirá creciendo durante los próximos años.
