Fito Paez decidió mirarse a sí mismo. Literalmente.
En “Todos los Fitos”, el nuevo cortometraje que acompaña el lanzamiento de Shine, el músico argentino reúne distintas versiones de su propia vida en un mismo espacio: el Fito de los años 80, el de Circo Beat, el de 2014 y el actual.
Todos conversan. Todos se observan. Y todos parecen enfrentarse a una misma pregunta: qué queda después de haber estado tan cerca de desaparecer.
Un diálogo entre todas las versiones de Fito
La pieza audiovisual se construye desde una idea tan simple como poderosa.
En un living minimalista y nocturno, distintas versiones de Fito Paez dialogan entre sí mientras la cámara gira lentamente alrededor de ellos, reforzando la sensación de circularidad que atraviesa todo el proyecto.
El Fito actual mira a sus versiones pasadas y les habla desde la experiencia, el accidente y el miedo. Pero también desde el renacer. “Shine, shine, shine”, repiten los otros Fitos como una especie de mantra lyncheano que termina envolviendo toda la narrativa.
El accidente que cambió el disco
El álbum "Shine" nace directamente desde uno de los momentos más complejos en la vida reciente del músico. En septiembre de 2024, Fito Paez sufrió un accidente doméstico que derivó en la fractura de nueve costillas y una intervención quirúrgica de urgencia. Eso obligó a suspender conciertos, grabaciones y toda su actividad artística durante varios meses.
Pero también terminó transformándose en el punto de partida creativo del disco. “Cuando estás a punto de morir, y los tres estuvieron a punto de morir conmigo, el único lugar que te queda es renacer”, dice el Fito actual dentro del cortometraje. Y esa idea atraviesa toda la obra.
“Shine” como concepto y como estado emocional
Más que un videoclip tradicional, “Todos los Fitos” funciona como una reflexión sobre el tiempo, la identidad y la música. La circularidad aparece constantemente en los diálogos, en la cámara y en los silencios. Incluso en el espacio físico donde transcurre la historia, casi vacío, como si cada objeto tuviera un peso emocional específico dentro del recuerdo.
El propio Fito define esa lógica en una frase clave del corto: “Shine es circular”. Y quizá ahí está el corazón completo del proyecto.
Porque mientras el tiempo rompe su linealidad y las distintas versiones del músico conviven en un mismo lugar, hay algo que permanece intacto: la música. “La música es lo que nos trajo hasta acá”, les dice el Fito actual a sus otras versiones.
“Háblame” y la necesidad de comunicarse
Otro de los elementos centrales del proyecto es “Háblame”, una canción que atraviesa conceptualmente el disco y que aquí aparece como símbolo de conexión entre todas las etapas del artista. Hablar. Escucharse. Entenderse a uno mismo.
El corto transforma esa idea en algo emocionalmente mucho más profundo, especialmente cuando el músico parece dialogar no solo con sus versiones pasadas, sino también con sus propios miedos y sus arrepentimientos. Y con aquello que quizás le habría gustado escuchar cuando era joven.
Un renacer artístico y personal
“Todos los Fitos” funciona finalmente como una especie de bisagra emocional dentro de la carrera de Fito Paez. No solo presenta el universo conceptual de "Shine". También propone una mirada íntima sobre cómo reconstruirse después del dolor.
Porque entre todos los Fitos que aparecen en pantalla, hay algo en lo que todos coinciden: al final, lo único que permanece es la música.
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