Durante los últimos años, la discusión sobre los celulares en salas de clases se volvió prácticamente inevitable.
Mientras distintos países, incluido Chile, avanzan hacia restricciones más severas en colegios, un nuevo estudio realizado en Estados Unidos acaba de poner en duda uno de los argumentos más repetidos: que prohibir teléfonos mejora automáticamente las notas. Y los resultados sorprendieron.
El uso de celulares cayó drásticamente
La investigación fue publicada por la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos (NBER) y reunió datos recopilados entre 2018 y 2025 en más de 41 mil escuelas.
El trabajo fue desarrollado por académicos de universidades como Stanford, Duke, Pensilvania y Michigan.
Según detalló The Washington Post, recogido por La Tercera, el estudio combinó registros académicos, encuestas a profesores y estudiantes, además de información de GPS y datos entregados por Yondr, empresa especializada en fundas magnéticas para bloquear celulares durante clases.
¿La conclusión más clara? Las prohibiciones sí funcionan para reducir el uso de teléfonos. En los colegios que implementaron sistemas de bloqueo, el porcentaje de estudiantes que usaba celulares en clases cayó desde un 61% a apenas un 13%.
El efecto en las notas
El problema apareció después. Porque pese a la fuerte caída en el uso de dispositivos, los investigadores concluyeron que el impacto sobre el rendimiento académico fue “consistentemente cercano a cero”. Es decir, las calificaciones prácticamente no mejoraron.
Tampoco hubo cambios importantes en asistencia escolar, percepción de ciberacoso o participación dentro de la sala de clases. “Idealmente queremos soluciones simples, pero es difícil cambiar resultados como las notas de pruebas”, explicó E. Jason Baron, académico de la Universidad de Duke y uno de los autores del estudio.
Los efectos inesperados durante el primer año
La investigación también detectó algunos efectos secundarios durante la implementación inicial de las restricciones. En el corto plazo, varias escuelas reportaron un aumento de incidentes disciplinarios y una caída en la percepción de bienestar de los estudiantes.
Los investigadores creen que parte de esto se relaciona con la resistencia de los alumnos frente a las nuevas normas y el aumento de controles dentro de las salas. Sin embargo, esos efectos tendieron a estabilizarse con el tiempo.
Ya hacia el segundo año, los incidentes comenzaron a disminuir y los estudiantes reportaron una adaptación más positiva al sistema.
El debate sigue abierto
Aunque el estudio no cuestiona que los celulares generen distracciones, sí pone en duda la idea de que prohibirlos sea una solución suficiente para mejorar el aprendizaje. Y eso vuelve todavía más complejo un debate que sigue creciendo en distintos sistemas educativos alrededor del mundo.
Limitar pantallas puede reducir interrupciones. Pero, según esta investigación, eso no necesariamente alcanza para cambiar el rendimiento académico de los estudiantes.
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