El escenario internacional atraviesa una transformación profunda. Tensiones comerciales, conflictos geopolíticos y disputas por influencia global están reconfigurando el equilibrio de poder que predominó durante décadas.
En Concierto Valor, el analista Guido Larson abordó este proceso y explicó por qué Chile enfrenta un desafío cada vez más complejo en medio de la competencia entre las principales potencias mundiales.
Guido Larson
El fin de una era
En ese contexto, Larson sostuvo que el liderazgo global ejercido por Estados Unidos desde el término de la Segunda Guerra Mundial enfrenta un proceso gradual de desgaste.
Según explicó, distintos acontecimientos internacionales reflejan que el sistema internacional avanza hacia una estructura con varios centros de poder.
“La hegemonía norteamericana está lentamente llegando a su fin”, afirmó.
La llamada “trampa de Tucídides”
Por otra parte, el analista recurrió a un concepto clásico de las relaciones internacionales para explicar la tensión actual.
La denominada “trampa de Tucídides” describe los riesgos que surgen cuando una potencia emergente desafía a una potencia establecida.
En este caso, el fenómeno estaría representado por el ascenso de China y la pérdida relativa de influencia estadounidense.
Las señales del nuevo escenario global
Asimismo, Larson señaló que diversos acontecimientos recientes apuntan en la misma dirección.
Las discusiones sobre monedas alternativas para el comercio internacional, la guerra en Ucrania y las tensiones en torno a Taiwán forman parte de un mismo proceso de transformación global.
La tendencia apunta a una distribución más amplia del poder político y económico.
La posición incómoda de Chile
En paralelo, el especialista advirtió que Chile enfrenta un escenario particularmente delicado.
China concentra una parte significativa de las exportaciones nacionales, mientras que Estados Unidos sigue siendo un socio estratégico de enorme relevancia.
“Estamos en una posición incómoda”, resumió sobre el equilibrio que debe mantener el país.
El efecto del conflicto en Medio Oriente
Además, Larson explicó que las tensiones internacionales tienen consecuencias directas para la economía chilena.
Los problemas en torno al Estrecho de Ormuz y la incertidumbre en Medio Oriente han impulsado los precios internacionales del petróleo. Ese fenómeno repercute en combustibles, transporte, fertilizantes e inflación.
En este escenario, Chile enfrenta el desafío de desenvolverse en un mundo donde las certezas geopolíticas de las últimas décadas comienzan a desaparecer, obligando a gobiernos y empresas a adaptarse a una realidad marcada por nuevos actores, intereses cruzados y una creciente competencia global.
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