El llamado síndrome del sofá en parejas se ha instalado como una forma de describir un fenómeno cada vez más común: relaciones donde la cercanía física no necesariamente se traduce en conexión emocional o deseo.
Se trata de un patrón que aparece con el tiempo, especialmente en contextos de convivencia prolongada, donde la rutina comienza a dominar la dinámica diaria.
Cuando la rutina desplaza el deseo
En ese contexto, la psicóloga y sexóloga Milagros Burgos Recci explica que este “síndrome” surge cuando la relación se vuelve predecible.
“Ver a tu pareja siempre de la misma forma, sin espacios propios o con una rutina repetida, puede hacer que deje de percibirse como alguien deseable”, señaló.
Además, factores cotidianos como la carga doméstica o la falta de colaboración influyen directamente en la percepción del otro dentro de la relación.
Así, el síndrome del sofá en parejas no responde a un solo elemento, sino a una suma de hábitos que afectan el vínculo.
El rol de las pantallas y la convivencia
Por otro lado, uno de los factores más relevantes es el uso de dispositivos. Las pantallas han cambiado la forma en que las parejas comparten el tiempo.
“Muchas parejas se acuestan juntas, pero cada una se refugia en su celular”, explicó la especialista.
Este comportamiento reduce espacios que antes estaban destinados a la intimidad o la conversación.
A esto se suma otro elemento clave. La convivencia permanente puede generar un efecto contrario al esperado.
“Vemos tanto al otro que dejamos de verlo”, indicó Burgos, describiendo cómo la exposición constante puede disminuir el interés.
Cómo impacta en la relación
Además, este escenario puede derivar en problemas de deseo y dificultades en la vida sexual de la pareja.
El desgaste cotidiano, sumado a la falta de momentos de conexión, termina afectando la percepción emocional.
En ese sentido, los problemas de deseo en pareja no siempre tienen un origen puntual, sino que se construyen a partir de dinámicas sostenidas en el tiempo.
La falta de novedad, la rutina y la desconexión emocional son factores que suelen repetirse en estos casos.
Claves para recuperar la conexión
Mientras tanto, los especialistas plantean que pequeños cambios pueden ayudar a revertir este escenario.
Entre las recomendaciones destacan:
- Revisar la distribución de tareas domésticas
- Generar espacios de encuentro fuera de la rutina
- Reducir el uso de pantallas en momentos compartidos
- Hablar abiertamente sobre el deseo
- Reforzar aspectos positivos dentro de la relación
Estas acciones apuntan a reconstruir la conexión y revalorizar el vínculo.
Así, el síndrome del sofá en parejas funciona como una señal de alerta sobre cómo los hábitos cotidianos pueden impactar en la intimidad, en un contexto donde la conexión requiere cada vez más atención consciente.
