La restricción vehicular 2026 volverá a operar en la Región Metropolitana como parte del plan anual para enfrentar la contaminación en Santiago.
La medida limita la circulación según el último dígito de la patente y se aplica cada año durante los meses más fríos.
El Ministerio del Medio Ambiente incorpora esta disposición dentro del Plan de Gestión de Episodios Críticos (GEC), con el objetivo de reducir los niveles de material particulado que aumentan en otoño e invierno por el uso intensivo de calefacción.
¿Cuándo comienza la restricción vehicular 2026?
Aunque la normativa fija el inicio para el 1 de mayo, este año la fecha coincide con el Día del Trabajador. Por eso, la restricción comenzará el lunes 4 de mayo en Santiago.
La medida regirá de lunes a viernes, excepto festivos, entre las 07:30 y las 21:00 horas.
Durante los últimos días de abril, las autoridades publicarán el calendario oficial que definirá qué dígitos de patente no podrán circular cada jornada.
Vehículos afectados por la restricción
La restricción vehicular en la Región Metropolitana afectará a los siguientes vehículos:
- Motocicletas inscritas antes de 2002 y antes del 1 de septiembre de 2010.
- Automóviles, station wagons y similares inscritos antes del 1 de septiembre de 2011, con y sin sello verde.
- Buses de transporte privado de personas, buses interurbanos y rurales sin sello verde.
- Vehículos de transporte de carga sin sello verde.
En caso de que la autoridad declare preemergencia ambiental, el Gobierno ampliará la cantidad de dígitos con prohibición de circulación para enfrentar el aumento de la contaminación.
Por eso, las autoridades llaman a la ciudadanía a informarse diariamente sobre la calidad del aire y las medidas vigentes.
Multas por incumplir la restricción vehicular
Carabineros de Chile instalará distintos puntos de control en la capital para fiscalizar el cumplimiento de la norma.
Quienes circulen pese a tener restricción arriesgan multas de hasta 1,5 UTM. Actualmente, ese monto alcanza los $104.417.
El Ministerio del Medio Ambiente impulsa esta política como parte de la estrategia para proteger la calidad del aire en los meses más complejos del año.
La combinación de bajas temperaturas y sistemas de calefacción eleva los niveles de contaminación en la cuenca de Santiago, por lo que la autoridad busca reducir la circulación de los vehículos más antiguos y contaminantes.
