La cuenta regresiva ya comenzó. Más de 33 mil personas se preparan para participar en una nueva edición de la Maratón de Santiago, uno de los eventos deportivos más convocantes del país.
Sin embargo, junto con el entusiasmo, también surgen advertencias. Las señales de alerta en la Maratón de Santiago se han transformado en un punto clave para especialistas, especialmente ante el alto número de corredores amateur.
Preparación insuficiente y errores frecuentes
En ese contexto, uno de los principales problemas es la falta de preparación integral. No basta con acumular kilómetros; la planificación debe considerar múltiples factores.
Según la Dra. Eva Peña, médico del Deporte y la Actividad Física de Clínica CRL, un error común está en la alimentación. “Muchos corredores no entrenan la estrategia de alimentación en carrera”, explicó.
Además, advirtió las consecuencias de este descuido. “Esto aumenta el riesgo de molestias gastrointestinales y complicaciones graves como la deshidratación”, señaló.
A esto se suma la carga de entrenamiento mal planificada. Incrementos bruscos en volumen o intensidad, conocidos como “too much too soon”, elevan el riesgo de lesiones por sobreuso.
El rol clave del descanso y la nutrición
Por otro lado, el rendimiento no depende solo del entrenamiento físico. El descanso y la alimentación cumplen un rol igual de determinante en la preparación.
“Dormir bien es crítico, ya que su déficit se asocia a menor rendimiento y mayor riesgo de lesiones”, advirtió la especialista.
Además, la nutrición debe planificarse antes, durante y después de la carrera. Una estrategia deficiente puede provocar fatiga temprana o complicaciones metabólicas.
En ese sentido, los riesgos de correr una maratón sin preparación adecuada aumentan considerablemente cuando estos factores no se consideran.
Cuándo detenerse: señales que no se pueden ignorar
Durante la competencia, el cuerpo entrega señales claras que no deben pasarse por alto. Identificarlas a tiempo puede evitar consecuencias mayores.
Entre los síntomas más relevantes están los mareos intensos, el dolor torácico, las palpitaciones sostenidas y la dificultad respiratoria desproporcionada.
También se incluyen signos como confusión, incoordinación o dolor musculoesquelético agudo. En estos casos, detenerse es obligatorio.
“Es importante reconocer signos de rabdomiólisis, como dolor desproporcionado, debilidad y orina oscura”, explicó la doctora. “Eso constituye una urgencia médica y no debe ignorarse”, agregó.
La recuperación también define el resultado
Una vez cruzada la meta, el proceso no termina. Existe una “ventana crítica” donde la recuperación es fundamental para evitar daños mayores.
“En la fase inmediata post-ejercicio es clave reponer líquidos y nutrientes”, detalló la especialista.
Además, recomendó una ingesta específica. “Se sugiere consumir 1,2 g/kg/h de carbohidratos y entre 10 y 20 gramos de proteínas en la primera hora”, indicó.
En los días siguientes, es normal experimentar dolor muscular generalizado. Sin embargo, un dolor localizado o incapacitante puede indicar lesión.
Planificación: la base para una experiencia segura
Para enfrentar el desafío de forma adecuada, los especialistas coinciden en la importancia de la planificación. Participar sin preparación aumenta el riesgo de complicaciones.
Se recomienda un entrenamiento de al menos cuatro a seis meses. Además, se debe avanzar con progresiones graduales que no superen el 10% semanal.
También es clave incorporar trabajo de fuerza y alcanzar volúmenes cercanos a 40 a 60 kilómetros por semana.
“Una maratón es una prueba de alta exigencia física que debe enfrentarse con preparación y supervisión adecuada”, concluyó la Dra. Peña.
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